El Impulso 09 de diciembre de 2017
En el
río Orinoco, específicamente en los raudales de Atures, cuando llega al punto
en el que las curiaras ya no tienen acceso, hay cinco islas en las que
arqueólogos de University College of London encontraron un centenar de los los
petroglifos más antiguos y grandes del mundo.
Las
rocas son tan altas que es casi imposible ver los grabados desde el
terreno; por lo que tuvieron que hacer uso de drones con cámaras
tridimensionales para observar en perspectiva estos dibujos.
La
figura individual de mayor tamaño es una serpiente con cuernos, mide 30 metros
de largo. Otro de los paneles mide 300 metros cuadrados y encontraron al menos
93 grabados en ella. Tal era su magnitud, que uno de los investigadores, Philip
Riris, comenta que mientras limpiaba la superficie no se daba cuenta que en
realidad lo que hacía era limpiar un solo e inmenso petroglifo. En total
hallaron ocho grupos de rocas en las cinco islas.
Las
imágenes más comunes son de humanos y animales. También se repite mucho una
figura de lo que parece ser un flautista rodeado de gente. Los investigadores sugieren que esto
podría ilustrar un tema de renovación. Antes de la época de lluvias, el cauce del
Orinoco baja exponiendo estas piezas de arte. Aparte de ser útil para las
investigaciones arqueológicas, consideran que pudo haber tenido un significado
ritual miles de años atrás.
Otra
imagen que se repite es la de dos espirales oponiéndose una a la otra. Este
dibujo ha sido documentado de manera similar en el Caribe y en el sur del
Amazonas. Algunos estudios anteriores sugieren que podría referirse a la
potencia masculina y a la fertilidad,pero es difícil confirmarlo en este caso,
pues varían los significados de acuerdo con la región.
“Los
mitos indígenas se refieren directamente a los rápidos como la morada del dios
del sol”, dice Philip Riris”. Otro mito dice que cuando el árbol del mundo
(donde se originaron todos los animales y plantas) se derrumbó, su corona cayó
en el Orinoco e hizo los rápidos”. La investigación fue publicada en la revista
especializada Antiquity el 6 de diciembre. Se presume que los rápidos eran una
zona de convergencia lingüística, étnica, y cultural.
Los
grabados del Orinoco se habían estudiado antes pero nunca con este nivel de
detalle.



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