Claudianna Blanco 20 de mayo de 2018
La
abstención hizo presencia en la Embajada de la República de Venezuela en
Australia, el primer centro de votación en el mundo para los comicios de ese
país. Allí se han inscrito 1,022 venezolanos en el padrón electoral, pero hasta
las 14 horas se habían acercado menos de una decena, según constató SBS
Spanish.
La
ausencia de venezolanos contrasta con la presencia de ciudadanos de este país
registrada en elecciones anteriores en las que los electores se desplazaban
desde varias ciudades hasta Canberra con sus banderas y camisas de la vino
tinto.
La
calle donde está ubicada la embajada está prácticamente desierta.
Hasta
el momento de publicación, los electores no se han acercado a la Embajada de
Venezuela en Canberra, la capital australiana, a ejercer su derecho al voto. El
centro abrió sus puertas poco después de las 8 de la mañana hora local, cuenta
con dos mesas, y se mantendrá abierto hasta las 6 de la tarde.
El
Jefe de Misión y Encargado de Negocios de la Embajada de la República de
Venezuela en Australia, Daniel Gasparri invitó a los electores a que se
acercaran a la sede.
“Es un
día frío y domingo, y mucha gente viene fuera de Canberra. Esperamos que cerca
del mediodía lleguen más votantes”, dijo a SBS Spanish.
Una historia diferente
Las
elecciones presidenciales de Venezuela en Australia se han caracterizado en el
pasado por su alta concurrencia.
En las
elecciones de 2012, cuando el fallecido Presidente Hugo Chávez se enfrentaba al
opositor Henrique Capriles, estaban inscritas 992 personas y votaron 789; casi
el 80 por ciento.
En
2013, cuando el actual presidente Nicolás Maduro se midió contra Capriles, la
tasa se redujo a un 64%, ya que esta elección fue convocada al poco tiempo del
fallecimiento del Presidente Chávez y muchos venezolanos no tuvieron suficiente
tiempo o dinero para poder trasladarse a Canberra a votar.
En
ambas elecciones el chavismo no obtuvo más de 16 votos, mientras Capriles
logró, por ejemplo en 2012, casi 800.
En ese
entonces, el censo de 2011 registraba unos 3,400 venezolanos en Australia.
Ahora,
la cifra ha aumentado a más de 4500, según el censo del 2016. El año pasado,
3932 venezolanos participaron en el plebiscito o consulta popular organizada
por la oposición que el gobierno desconoció.
En los
comicios del 2012 y el 2013, la actitud de los venezolanos que votaron en
Australia se destacó por un profundo sentido de solidaridad, compromiso con el
proceso democrático del país y esperanza por un mejor futuro.
Venezolanos
residentes en todos los rincones de Australia y Nueva Zelanda, se organizaron
entre sí para poder viajar a Canberra para votar. Algunos viajaban en caravanas
de automóviles privados desde Sydney y
Melbourne, y se sabe que venezolanos residentes en Perth y Nueva
Zelanda, organizaron rifas para recabar fondos para cubrir los gastos de
algunos electores que no contaban con los medios económicos para viajar a la
capital australiana.
Para
aquellos que viajaban desde ciudades lejanas como Perth, Adelaida o Brisbane,
ejercer su voto significaba un costo promedio entre $500 y $1.000 dólares
australianos por persona.
Pero
esta vez la historia ha sido diferente. A pesar de que la solidaridad y el
compromiso con el país siguen vivos, muchos consideran que el Consejo Nacional
Electoral está parcializado y beneficia al Presidente Nicolás Maduro, y creen
que en estas elecciones no es posible un cambio de gobierno por medio del voto.
El boicot de la oposición
El
boicot de la oposición venezolanas a las elecciones y el desconocimiento de sus
resultados anunciado por la OEA, La
Unión Europea y varios países integrantes del Grupo de Lima, entre otros,
convenció a muchos electores que la abstención era su mejor opción.
Quienes
apoyan la abstención consideran que participar en el proceso sería legitimar
una elección que describen como “fraudulenta”. Sin embargo, están también
quienes consideran que no votar sería “regalarle” la elección al Presidente
Maduro.
El
debate político entre los que apoyan al voto y los que optan por la abstención
ha sido cruento.
En
Australia, el tan sólo hecho de preguntar en grupos de redes sociales de
venezolanos si alguien pensaba ir a votar demostró el profundo descontento de
los electores.

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