Ludmila Vinogradoff 10 de mayo de
2018
@ludmilavino
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Hasta
los soldados están huyendo de Venezuela por el hambre, lo que pone
en riesgo la seguridad militar de las elecciones presidenciales del 20 de mayo,
ya que la Fuerza Armada Nacional se está quedando sin tropa. Para llenar ese
vacío, el régimen está reclutando a jubilados y milicianos para que integren el
Plan República.
En los
cuarteles se vive la misma tragedia que en los hogares venezolanos. Los
soldados se han sumado al éxodo porque comen mal y poco, no tienen medicinas ni
seguridad sanitaria, uniformes ni un salario que compense la galopante
hiperinflación del 13.000% prevista para este año por el Fondo Monetario
Internacional.
¿Cómo
lo llevan? El personal de tropa ha seguido la misma suerte que muchas de sus
familias: escapar sin nada en los bolsillos por las fronteras
terrestres de Colombia y Brasil para no morir por la temible hambruna de su
país, que era uno de los más ricos de la región antes del chavismo.
Muchos
han pedido la baja y otros desertan sin avisar para evitar las rejas. Los
primeros son retenidos y pasados por trámite burocrático para impedir su
salida. En el caso de los segundos, el nivel de deserción ha crecido
exponencialmente en el último año, especialmente entre las tropas de
menor rango.
Al
menos 10.000 soldados han pedido retirarse en marzo, dijo Rocío San Miguel,
directora de la ONG Control Ciudadano sobre Seguridad, entrevistada por la
agencia Bloomberg. «Desde 2015 ha habido un aumento en detenidos
militares acusados de traición, deserción y otros crímenes», comenta.
«Nuestra estimación es que hay 300 personas encarceladas -indica San Miguel-,
en su mayoría tropas. Algunos son altos funcionarios, otros son civiles
vinculados al Ejército».
Detenciones
«Aquellos
que piden retirarse son arrestados durante una semana en el cuartel general de
contrainteligencia militar», asegura por su parte Gonzalo Himiob, director del
Foro Penal, organización de derechos humanos. «Así de preocupado está el
Gobierno», añade. Según Himiob, la mayoría abandonaron el país después de
ser liberados.
Los
miembros de alto rango de las fuerzas armadas tienen prohibido el contacto con
los rangos inferiores. Las filas de militares que solicitan la jubilación son
largas, señaló el primer oficial que se retiró, que intentó hablar con
uno de ellos, pero los mandos del cuartel prohibieron hablar entre ellos.
El jubilado dijo que los oficiales superiores temen que demasiada conversación
permita a los oficiales y soldadores alistados formar alianzas para un golpe,
apunta Bloomberg.
La
deserción de tropas ha complicado la organización del Plan República y su
logística para resguardar el material electoral, como cuadernos,
ordenadores y urnas en los 14.000 centros de votación.
La
falta de personal militar ha obligado al régimen de Nicolás Maduro -que busca
el 20 de mayo la reelección de su cargo para otros seis años en unos comicios
que la mayoría de la oposición y gran parte de la comunidad internacional rechazan
por fraudulentos- a reclutar a jubilados y milicianos y entrenarlos de
manera rápida e improvisada para el Plan República.
Seguridad para el 20-M
La
milicia bolivariana no llega a 100.000 miembros. A los jub0ilados y milicianos
chavistas les encanta portar fusiles y los pechos llenos de medallas. Su
participación en los actos públicos ha quedado para los desfiles
folclóricos que convoca Maduro para los aniversarios patrios. Esta
forma improvisada de entrenamiento militar a personas no preparadas para tales
funciones no garantiza la seguridad del proceso electoral, pues se requieren
más de 50.000 uniformados para proteger los 14.000 centros de votación.
La
tropa huye de los cuarteles por el hambre mientras Maduro militariza la
represión. Los
once directivos de Banesco detenidos han sido puestos en prisión por
agentes del comando de Contrainteligencia Militar. Foro Penal asegura
que ha aumentado a 300 el número de arrestados a través de la
represión militar.
Cualquier
militar o civil que proteste contra las injusticias, los bajos sueldos, la
falta de comida o los altos precios es susceptible de ser detenido.
Las elecciones pueden empeorar la crisis y por eso hay soldados que prefieren
escapar de los cuarteles para poder sobrevivir.

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