DW 10 de mayo de 2018
Refugiados, desplazados o migrantes: los venezolanos
en éxodo ponen bajo presión a sus países vecinos. También a la UE. La ayuda
humanitaria en las fronteras se prepara.
No es
la primera vez que la ayuda humanitaria europea se prepara para asistir a
Colombia. Solo que esta vez no es por sus más de siete millones de desplazados
internos. Se trata de los venezolanos. Aunque son 2.219 los kilómetros de
frontera, el éxodo venezolano se percibe más claramente en Cúcuta. También en
Boa Vista: entre Brasil y Venezuela hay 2.199 kilómetros de frontera.
La
ayuda humanitaria de la UE, gestionada por su agencia ECHO (European Civil
Protection and Humanitarian Aid Operations) por lo pronto prevé, para paliar la
emergencia, 2 millones de euros. Y vienen más.
Conferencia en junio
En una
conferencia en el Parlamento Europeo, a comienzos de junio, representantes de
instituciones europeas se encontrarán con organizaciones internacionales como
la Agencia de la ONU para los Refugiados, con los países de acogida
–principalmente Colombia y Brasil- y la sociedad civil para detectar y definir
medidas eficaces. ¿Se trata de financiar grandes campos de refugiados?
"Se
trata de facilitar a Brasil y Colombia lo que precisen. La presencia masiva de
migración huyendo del régimen madurista incide en la estabilidad de Colombia.
La presión sobre las comunidades en del noreste del Brasil y también en las
comunidades indígenas que son las primeras que reciben los flujos del exilio
precisa que se dé una respuesta que no es sólo humanitaria sino política en
todo el sentido de la palabra”, explica a DW el eurodiputado Javier Nart, uno
de los organizadores del próximo encuentro y miembro de la misión de la
Eurocámara que viaja en las próximas semanas a Cúcuta y a Boa Vista.
Que el
gobierno de Caracas no quiera solicitar ayuda humanitaria, lo entiende el
político español como un intento de evitar tener que reconocer el fracaso.
"El exilio es un referéndum que se vota con los pies”, dice Nart citando a
Lenin.
¿Cuántos?
¿Cuántos
son? "No se sabe exactamente. Se calcula que unos 5.000 cruzan diariamente
la frontera”, dice a DW Patricia Betancourt, desde Ginebra, donde se encuentra
la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR). Betancourt, que preside la
plataforma europea VenEuropa, prefiere hablar de desplazados, un término más
amplio.
En
cuanto a solicitudes de asilo, "en lo que va de este año ya sobrepasamos
la cifra de todo el año 2017. Las cifras son altísimas en América Central a
donde llegan a través de Panamá a pesar del tapón del Darién. También en Aruba
y Curazao, a donde se puede llegar en lancha. Pero es especialmente Colombia a
donde se dirigen”, sigue Betancourt.
"Los
países están despertando a esta situación: por un lado se enfrentan a gente en
total indefensión económica, política y civil, por otro lado tienen problemas
con sus propias poblaciones”, añade. Y cada país reacciona diferente.
¿Se
trata de abogar por un estatus de refugiado para todo emigrante venezolano?
"No”, responde Nart, "eso es cuestión de la soberanía de cada país de
acogida”.
Por su
parte Betancourt responde: "En Colombia no se les ha dado el estatuto de
refugiados. Perú y Chile, a la vanguardia, sí. No son migrantes económicos, son
gente que está saliendo de un país que no les da las condiciones necesarias
para desarrollar su proyecto vital. Nosotros sí abogamos por respuestas
políticas realistas que comienzan por darles un estatuto legal desde el momento
en que entran”, sigue Betancourt.
Migración compleja
Por
otro lado, para el caso de Colombia, recuerda Nart, "se trata en buena
parte de población colombo-venezolana que siempre ha vivido en la región
fronteriza, ahora en la miseria”. Para el caso de Aruba, Curazao y Bonaire,
"enfrentamos una migración pequeña pero proporcionalmente descomunal.
Porque su población pequeña, sus recursos son limitados y no pueden afrontar la
presión demográfica que viene desde la parte costera venezolana”, agrega. En
este caso, se trata de que la UE genere mecanismos de solidaridad con uno de
sus miembros, Holanda.
"El
problema es reciente pero de grandes dimensiones. Es complejo y queremos que se
traten todos los aspectos”, apunta Betancourt subrayando que hay que vincular
tanto a los países receptores como a los donantes y a los propios refugiados.
"Desde el punto de vista de la sociedad civil, impulsora del encuentro,
pensamos que hasta el momento las ayudas europeas han sin tener en cuenta la
situación real”, replica.
En
este sentido, teniendo como referente acciones humanitarias anteriores, Javier
Nart prevé que ACNUR tendrá el protagonismo que determine la necesidad de los
países protagonistas. "Se trata de responder a sus necesidades; estamos
hablando de una emigración no solo política, sino socioeconómica de primerísima
magnitud”, concluye.
Tomado
de: http://www.dw.com/es/ue-venezuela-ayuda-humanitaria-en-los-pa%C3%ADses-vecinos/a-43725529

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