ELIZABETH ARAUJO 10 de octubre de 2018
La
concertista venezolana, cuyo arte musical no ha sido impedimento para denunciar
la represión política de su país, ha sido reconocida con el IV Premio
Internacional Beethoven para los Derechos Humanos, la Paz, la Libertad, la
Reducción de la Pobreza y la Inclusión, y se convierte en la primera mujer en
obtener este mérito
Aplaudida
una y otra vez en París, Viena, Nueva York, Berlín, Praga, Madrid y Roma, entre
otras capitales donde los grandes críticos musicales la califican como una
artista prodigiosa, Gabriela Montero ha dicho para explicar por qué se hace
acompañar de la bandera de su país en sus conciertos que “el silencio no es una
opción”. Es sin dudas por esa preocupación inocultable ante la situación
política que atraviesa Venezuela como la pianista Gabriela Montero acaba de
recibir el Premio Beethoven 2018, al tomar en cuenta el compromiso social de un
artista más allá de la sala de conciertos.
“Estoy
muy agradecida por este prestigioso premio, aunque sólo sea porque ofrecerá una
oportunidad más para dar voz a los millones de venezolanos que sufren las más
graves consecuencias imaginables a manos de una autocracia narco-mafiosa”,
responde Gabriela Montero al subrayar que “no elegí esta lucha y nunca la
quise, como millones de venezolanos no eligieron ser desplazados, asesinados,
encarcelados arbitrariamente, tener hambre, ser privados de medicamentos,
empobrecidos, subyugados y deshumanizados”.
El
Premio Beethoven es un reconocimiento al activismo político de personalidades
que no miran a un lado y se privan de denunciar las situaciones de injusticia
política y social que sufren familias que, como es el caso de Venezuela,
“sufren el castigo de un gobierno inepto y corrupto que ha arruinado a un país
que exhibía al menos cierta estabilidad política y económica”.
En
efecto, la pianista venezolana ha denunciado la situación política en Venezuela
y ha emprendido campañas de recaudación de fondos para ayudar a los músicos de
su país. Gracias a este activismo y a su posición sin ambages que Montero ha
sido galardonada con el IV Premio Internacional Beethoven para los Derechos
Humanos, la Paz, la Libertad, la Reducción de la Pobreza y la Inclusión.
Según
informó la Beethoven Academy en Bonn, el premio se otorga a Gabriela Montero
por su activismo social y político. Sus declaraciones públicas, claras y de
gran trascendencia, la han convertido en una importante defensora de los
ciudadanos de su país de nacimiento, Venezuela. “Si algo es tan importante para
ti, si ves tanto sufrimiento humano, si te toca tan de cerca, hace que te
vuelvas una guerrera. Te hace levantarte y decir: eso no está bien”.
Montero,
de 48 años y madre de dos hijas, es una de las pianistas más exitosas de su
generación y es conocida como solista de conciertos clásicos, así como por sus
improvisaciones. Sin embargo, también se ve a sí misma como una activista
crítica de los abusos en Venezuela. Debido a su compromiso con los derechos
humanos fue nombrada Cónsul Honoraria de Amnistía Internacional. A quienes
cuestionan su activismo político y le piden que se limite, como músico, a tocar
el piano Gabriela Montero les responde “De ninguna manera. Yo soy un ser
humano. Y de lo que estoy hablando es de asuntos humanos y, por lo tanto, son
importantes para mí. Deben ser importantes para todos”.
Montero
se erige como la primera mujer que gana el Premio Beethoven, valorado en 10.000
euros y que se otorgará por cuarta vez este año. Los primeros ganadores fueron
el pianista sirio-palestino Aeham Ahmad, que tocó el piano en las ruinas de
Damasco; el pianista turco y activista de derechos humanos Fazil Say y el
músico de Colonia Wolfgang Niedecken. El premio se entregará el 4 de diciembre
en el Bundeskunsthalle de Bonn. En el marco de la ceremonia se realizará un
concierto benéfico en el que actuarán músicos reconocidos por su talento y su
sensibilidad humana.
ANUNCIO
OFICIAL:
“Gabriela
Montero recibe el Premio Beethoven de Derechos Humanos
Premio
al activismo político.
La
pianista venezolana Gabriela Montero denuncia incansablemente la situación
política en Venezuela y recauda fondos para ayudar a los músicos de su país.
Por su activismo y su posición sin ambages ha sido galardonada con el Premio
Beethoven.
La
pianista venezolana Gabriela Montero ha recibido el IV Premio Internacional
Beethoven para los Derechos Humanos, la Paz, la Libertad, la Reducción de la
Pobreza y la Inclusión. Según informó la Beethoven Academy en Bonn, el premio
se otorga a Gabriela Montero por su activismo social y político. Sus
declaraciones públicas, claras y de gran trascendencia, la han convertido en
una importante defensora de los ciudadanos de su país de nacimiento, Venezuela.
“Si
algo es tan importante para ti, si ves tanto sufrimiento humano, si te toca tan
de cerca, hace que te vuelvas una guerrera. Te hace levantarte y decir: eso no
está bien.” (Gabriela Montero).
Montero,
de 48 años y madre de dos hijas, es una de las pianistas más exitosas de su
generación y es conocida como solista de conciertos clásicos, así como por sus
improvisaciones. Sin embargo, también se ve a sí misma como una activista y
critica los abusos en su Venezuela natal. Por su compromiso con los derechos
humanos fue nombrada Cónsul Honoraria de Amnistía Internacional. A los que
critican su activismo político y le piden que se limite, como músico, a tocar
el piano Montero les responde: “De ninguna manera. Yo soy un ser humano. Y de
lo que estoy hablando es de asuntos humanos y, por lo tanto, son importantes
para mí. Deben ser importantes para todos “.
Primera
mujer ganadora del Premio Beethoven.
El
Premio Beethoven, valorado en 10.000 euros, se otorgará por cuarta vez este
año. Los primeros ganadores fueron el pianista sirio-palestino Aeham Ahmad, que
tocó el piano en las ruinas de Damasco, el pianista turco y activista de
derechos humanos Fazil Say y el músico de Colonia Wolfgang Niedecken. El premio
se entregará el 4 de diciembre en el Bundeskunsthalle de Bonn. En el marco de
la ceremonia se realizará un concierto benéfico en el que actuarán numerosos
músicos, entre ellos Aehem Ahmad.”

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