NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR 24 de febrero de 2019
Los vecinos de la población venezolana de
Santa Elena de Uairén fueron duramente reprimidos al acercarse a la frontera
para recibir la ayuda humanitaria
Las
fuerzas de seguridad han reprimido duramente los intentos de los vecinos de la
población venezolana de Santa Elena de Uairén de acercarse a la frontera con
Brasil para recibir la ayuda humanitaria este sábado. En los choques hubo al
menos cuatro muertos, según han confirmado un diputado opositor en nombre de la
Asamblea Nacional y la ONG Foro Penal. Una testigo aseguró a este diario que la
cifra ascendía a cinco: "La tanqueta entró en el pueblo y empezó a
disparar a mansalva”, señaló Vilma Vázquez, arquitecta municipal, nada más
llegar a Pacaraima (Brasil).
La
represión de las fuerzas de seguridad contra los vecinos de Santa Elena se
produjo en una jornada en la que la operación organizada desde Brasil para
introducir ayuda humanitaria por el único puesto fronterizo con Venezuela se
materializó en dos pequeños camiones cargados de kits sanitarios, arroz,
frijoles y leche en polvo. Los vehículos estuvieron varias horas parados en
tierra de nadie, sin franquear el cordón de militares que cortaba la carretera
que se adentra en el territorio venezolano, mientras refugiados de este mismo
país coreaban consignas contra Nicolás Maduro.
Un
activista en favor de Juan Guaidó que no quiere ver su nombre publicado
intentaba que no decayera el entusiasmo bajo el sol inclemente de mediodía.
"Cuando llegue el segundo camión, esperamos a que baje el pueblo pemón [un
grupo indígena venezolano que domina el terreno fronterizo]. Y si al caer la
noche no han llegado, si tenemos que pernoctar aquí, se pernocta",
exclamaba. Insistía a la multitud en que eran "los custodios de la
esperanza de Venezuela" y les instruía en eslóganes como "Soldado,
¡no reprima! Llevamos medicina".
El
activista aseguraba que varios miles de esos indígenas, contra los que los
soldados venezolanos abrieron fuego la víspera, iban a sumarse a la movilización.
Justo en ese instante Guaidó tuiteaba lo que parecía un logro: "Ya entró
el primer cargamento de ayuda humanitaria por nuestra frontera con
Brasil". No era así.
La
carga de ambos camiones supone una parte mínima de las 200 toneladas
almacenadas en una base aérea del Ejército brasileño. El resto de los alimentos
no pudieron ser trasladados porque los seguidores de Guaidó en Brasil no han
logrado cumplir el requisito clave del Gobierno de Jair Bolsonaro: que todos
los vehículos y conductores fueran venezolanos. Las autoridades brasileñas, muy
activas en el apoyo retórico a Guaidó, han sido más discretas y han aportado
una pequeña parte de los insumos. La mayoría ha sido aportado por EE UU.
Pero
este operativo no trata solo de ayuda, ni de cantidades. El ministro de
Exteriores del Gobierno ultraderechista, Ernesto Araujo, recalcó que es
"el inicio de un proceso". El canciller fue muy claro al explicar que
esta ayuda, además de lo que suponga de alivio para quienes —eventualmente— la
reciban, tiene "el significado político y simbólico de reconocer al
Gobierno legítimo [de Guaidó] como única autoridad en Venezuela". Buscan
aprovechar que se cumple un mes desde la proclamación de Guaidó para
"reforzar la posición del presidente interino para el ejercicio efectivo
del poder, como le compete".
Conductores
Ninguno
de los organismos multilaterales que suelen organizar entregas de ayuda se
implicó en el operativo venezolano. El director de operaciones del Comité
Internacional de la Cruz Roja, Dominik Stillhart, recalcó hace unos días:
"No implementamos cosas que tienen un tono político".
La
representante en Brasilia designada por Guaidó, María Teresa Belandria, explicó
junto a un representante de la Embajada de EE UU que fue imposible encontrar
más camiones y conductores venezolanos. "El régimen ha amenazado a las
empresas con quitarles las licencias, los camiones y llevarlos presos",
dijo.
El
decreto presidencial en el que Guaidó ordenó la apertura de la frontera con
Brasil no ha tenido efecto sobre el terreno. Todo el tránsito está suspendido
desde hace dos días. Sin embargo, el goteo de venezolanos que dejaban atrás su
patria ha seguido como si nada. La única diferencia es que cruzaban por
senderos.

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