Steven y Grattan 01 de diciembre de 2019
@ReutersVzla
Daniels
Herrera permaneció en silencio la semana pasada durante su largo camino a casa
desde el trabajo en la capital colombiana, Bogotá, luego de las violentas
protestas, temeroso de que su acento venezolano lo delatara.
El
joven de 26 años llegó a la ciudad hace casi dos años, uno de los más de un
millón de venezolanos que huyeron del crimen y la crisis económica en la nación
petrolera.
Herrera
nunca esperó sentirse más inseguro aquí que en Venezuela, que tiene una de las
tasas más altas de crímenes violentos en el mundo, pero eso cambió la semana
pasada cuando estalló la violencia durante una huelga nacional y las
autoridades impusieron un toque de queda en toda la ciudad.
El
transporte se paralizó, lo que obligó a Herrera y a dos compatriotas a caminar casi
20 kilómetros para llegar a sus hogares en el sur de Bogotá.
Mientras caminaban, escucharon los
murmullos entre otros viajeros frustrados.
“Tenía
miedo de hablar cuando iba por la calle porque escuché muchos comentarios sobre
‘venenos de mierda, que vienen a destruir mi país’”, dijo el joven cocinero,
que trabaja en un restaurante de comida rápida en un centro comercial de
Bogotá. “Realmente sentí mucho miedo. Decidimos no hablar”.
Organizaciones
no gubernamentales e investigadores dicen que los rumores culpando a los
emigrantes venezolanos por el saqueo aislado y el vandalismo relacionado con
las protestas provocaron un fuerte aumento de la xenofobia en los últimos 10
días.
Las
publicaciones en las redes sociales y los mensajes reenviados en la aplicación
de mensajería Whatsapp avivaron el pánico entre los residentes de Bogotá la
noche del toque de queda, cuando la línea de emergencia de la ciudad se inundó
con llamadas que reportaron robos residenciales que la policía dice nunca
sucedieron.
Más
de 4 millones de venezolanos abandonaron su país en los últimos años, huyendo
de la grave escasez de alimentos y medicamentos, además de la hiperinflación.
Casi 1,5 millones se asentaron en Colombia, a donde la mayoría llegó sin ningún
recurso económico.
BROTES DE XENOFOBIA
“Se
ha dado un aumento de la xenofobia hacia los venezolanos en estos días”, dijo
Ronald Rodríguez, director del Observatorio sobre Venezuela en la Universidad
de Rosario en Bogotá.
“Dentro
de mi conjunto (residencial) sucedió eso y tuve la oportunidad de hablar con
casi 50 de mis vecinos y todos, sin excepción, acusaron a la nacionalidad
venezolana”, afirmó Rodríguez.
Una deportación masiva de 59 venezolanos
que según la agencia de migración de Colombia estuvieron involucrados en actos
de vandalismo durante las marchas solo ayudó a alimentar los prejuicios,
sostuvo Rodríguez.
“Esta
medida llevó a la gente a creer que los venezolanos fueron quienes causaron
todos los problemas”, aseguró.
Ni
los rumores ni las deportaciones son exclusivos de Colombia.
Perú regresó en junio a cientos de
emigrantes venezolanos con antecedentes penales y en septiembre se difundieron
rumores en las redes sociales que los acusaban de intentar secuestrar a niños.
El ministro del Interior de Perú dijo que no eran ciertos y advirtió contra la
xenofobia.
A diferencia de sus vecinos, Colombia no ha
impuesto requisitos estrictos de inmigración y anima a los emigrantes a
registrarse con las autoridades para que puedan acceder a servicios sociales.
En un comunicado anunciando las
deportaciones el director de Migración Colombia, Christian Krüger, advirtió que
no se va a tolerar que “un grupo de desadaptados vengan a afectar la seguridad
de nuestras ciudades, generando de paso, brotes de xenofobia con estas
acciones, ya que dañan el nombre de aquellos venezolanos que vienen trabajando
por un país mejor”.
Dihabal,
de 28 años, un inmigrante indocumentado que pidió no usar su apellido, vive
cerca de un barrio peligroso de Bogotá en una pequeña y pobre habitación que
comparte con su hermano.
El inmigrante dijo que muchas otras
personas, al escuchar sus acentos o asumir que son venezolanos, les han gritado
insultos en la calle en los últimos días.
“Por
culpa de unos malos, pagamos todos”, se lamentó.

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