24matins_es 01 de diciembre de 2019
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Hasta hace poco Bolivia era uno de los principales
aliados de Venezuela pero, desde que el gobierno interino de la derechista
Jeanine Áñez asumió el poder el 13 de noviembre, dio un giro radical en
política exterior: se distanció de Nicolás Maduro y se acercó al Brasil de Jair
Bolsonaro.
A cargo de la cancillería, Karen Longaric, una jurista
y experta en derecho internacional, se propone “rechazar la injerencia” de
Venezuela y “desideologizar” la relación de este país andino-amazónico con
otros países, según aseguró en una entrevista exclusiva con la AFP.
Pregunta: A inicios de este año usted escribió que era
“urgente rediseñar” la política exterior de Bolivia, sin saber que meses después
estaría a cargo de la cancillería. A los pocos días de haber asumido su puesto,
Bolivia rompió relaciones con Venezuela, restableció lazos con Israel y designó
a un embajador ante Estados Unidos. ¿Qué más le queda por hacer?
Respuesta: Queremos estrechar los lazos con todos los
países. Pero lamentablemente con Argentina la situación cada vez se va ir
tornado mucho más difícil cuando se ve el cambio de gobierno de (Mauricio)
Macri por el gobierno de los señores Fernández (ndlr: el presidente electo Alberto
Fernández y su vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner). Pensamos que va
a ser muy difícil la situación porque ellos históricamente han sido muy amigos
de Evo Morales durante sus 14 años de gobierno.
La relación con Brasil estaba bastante venida a menos,
bastante devaluada, es del interés de Bolivia el estrechar los lazos, activar
la cooperación internacional, también el abrir mercados con Estados Unidos.
P: ¿No le parece que para ser un gobierno transitorio,
cuyo fin principal es la pacificación y la convocatoria de elecciones en el
país, se tomaron decisiones demasiado fuertes en política exterior?
R: Nosotros no consideramos que sea así porque este es
un gobierno constitucional que no tiene limitación de accionar alguno. Nosotros
basamos nuestro accionar en la Constitución política del Estado. No vemos por
qué razón tendríamos que haber parado el país durante los tres meses que durará
la transición hasta la entrega de gobierno a otros.
Estamos haciendo lo correcto, lo justo.
No podíamos quedarnos indiferentes ante la ostensible
injerencia de Venezuela. En los últimos días previos a la transición
constitucional, se constató que funcionarios diplomáticos de Venezuela estaban
seriamente y activamente involucrados en actos desestabilizadores. Teníamos que
actuar.
P: Usted ha dicho que “México ha violentado la esencia
del asilo” por mantener asilados en su embajada en Bolivia a altos
exfuncionarios acusados de delitos de sedición y terrorismo. ¿Podría Bolivia
romper relaciones con México?
R: Yo no creo que lleguemos a ese extremo. Sí sufriría
un desgaste en la medida en que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no
solamente tolere, sino que también aliente la actividad desestabilizadora que
realiza Evo Morales desde México.
P: Usted afirmó en Twitter: “No fue golpe de Estado,
sucedió que finalmente Evo Morales acató la decisión del pueblo”, pero para
muchos sí fue un golpe de Estado. ¿Como lo explica usted?
R: Yo en calidad de jurista, puedo sostener con
absoluta certeza y convicción de conocimiento que no fue un golpe de Estado
porque hubo una renuncia de Evo Morales, que no estuvo presionada bajo ningún
aspecto, no hubo fuerza militar, no hubo cohesión. Evo Morales sintió que
realmente no debía mantenerse en el poder porque, durante 20 días, marchas
pacíficas, que aglutinaron a toda la juventud boliviana sin distinción, le
pidieron que deje el poder. Él sintió que esa fuerza moral pesaba demasiado
sobre sí, que lo había aplastado, lo había aniquilado, entonces dijo: “me voy”.
A esto le precedió que la Policía, la Central Obrera boliviana y muchos
sectores que anteriormente lo respaldaban también empezaron a decir: “Evo
debería irse”.
Aquí en Bolivia siguen funcionando los tres poderes
del Estado: el poder judicial, donde no hubo cambios, el legislativo que aprobó
una ley de convocatoria a elecciones nacionales. Entonces, ¿dónde está el
elemento que permita llamar golpe de Estado a una transición constitucional?
P: Qué pasaría si dentro de tres meses gana el MAS
(Movimiento al Socialismo, partido de Morales) y revierte las decisiones que
ustedes han tomado en estos tres meses?
R: No lo creo, porque la visión que tiene la juventud
del MAS no es la misma visión de los viejos dirigentes del MAS, que están
contaminados con algunos temas que no le hacen bien al país. Yo creo que se van
a ratificar muchas de estas políticas. Me atrevo a decir todas. Porque todo lo
que se hace en este ministerio es en función de los intereses de Bolivia.

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