Diego Marcano 29 de enero de 2022
@YoDieguino
El número de venezolanos que abandonan su país en busca
de mejores condiciones de vida continúa creciendo. El Alto Comisionado de Las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) contabiliza
5.9 millones de venezolanos viven en el exterior, y de acuerdo con
William Spindler, portavoz de ACNUR para Latinoamérica, “alrededor de mil personas se van de Venezuela a diario sin
intención de volver”.
Colombia, con cerca de dos millones de venezolanos, es el país que ha recibido a más venezolanos en el mundo. En Febrero de 2021, el Gobierno de Colombia anunció la implementación del Estatuto de Protección Temporal, un recurso que permite a los venezolanos, la mayoría indocumentados, vivir y trabajar legalmente en Colombia, e incluso tener acceso a beneficios sociales. Adicionalmente, la medida abre las puertas a la residencia permanente y un camino para adquirir la ciudadanía.
Dany Bahar, investigador no residente en el programa de Desarrollo
y Economía Global de Brookings Intitution y profesor asociado de asuntos
públicos e internacionales en el Instituto Watson de la Universidad Brown, ha
escrito para Brookings, un renombrado Think Tank en Washington D.C. que
el Estatuto de Protección Temporal “es quizás el programa de amnistía a
migrantes indocumentados más generoso de la historia moderna”.
¿Por qué es relevante el alcance de esta medida en pro de
la integración?
El migrante tiene la posibilidad de llegar a su máximo
potencial si tiene las oportunidades; si no, no lo podrá hacer. Colombia ha
entendido muy bien ese mensaje, no sólo a nivel político sino a nivel de
tecnócratas. Inclusive a nivel de sociedad.
La gestión de la migración venezolana no es sólo un favor
que le están haciendo a los venezolanos. No es solamente un tema de hermandad
histórica o un compromiso histórico en reciprocidad porque Venezuela fue por
muchos años anfitriona de muchos colombianos, sino también desde el punto de
vista de un tremendo potencial de beneficios económicos que se pueden
capitalizar.
Dado todo el contexto, en Colombia entienden que si
quieren que un ingeniero trabaje como ingeniero, ese ingeniero necesitará un
permiso de trabajo.
Frente a una población venezolana que es en promedio más
joven y más educada que la fuerza laboral colombiana, tiene sentido tomar
medidas para ayudar a esa población a alcanzar su máximo potencial. Y la
regularización masiva permite a esos trabajadores integrarse, no sólo teniendo
acceso a la salud y la educación, que es sumamente importante desde el punto de
vista humanitario, sino también tener acceso al sector de trabajo formal: a
conseguir un trabajo, a tener una cuenta bancaria, a poder invertir o crear una
empresa nueva. Todo eso se logra a través de la regularización.
El alcance de este gesto no sólo es un tema de papeleo
legal. Una de las cosas que más nos limita en condición humana para hacer
inversiones de tiempo y de dinero es la incertidumbre de saber si nos vamos a
quedar en un lugar o no. Al hacer un proceso de otorgar un estatus migratorio
se elimina parte de la incertidumbre y permite a las personas tener un
horizonte del mediano al largo plazo que se traduce en más inversión de ellos
para sus hijos, para la sociedad, para la comunidad donde viven. Y ese es el
proceso que Colombia está impulsando.
A diferencia de países de la región como Chile, que pese
a haber creado previamente una visa humanitaria para venezolanos, en la
actualidad ha aumentado el número de deportaciones a inmigrantes
indocumentados; o México, que recientemente empezó a solicitar una visa de
turista a ciudadanos venezolanos que deseen entrar al país, ¿cuáles son los
potenciales beneficios de gestionar el flujo migratorio, como lo hace Colombia
con la población venezolana, en lugar de obstaculizarlo?
Creo que los gobiernos tienen la sensación de que pueden
hacer más para detener la migración de lo que realmente pueden hacer. Eso
incluye a Estados Unidos. No sólo a la pasada administración Trump, sino
también a la administración Biden, cuya vicepresidenta, Kamala Harris, fue a
Guatemala a decir ¨No vengan¨. Así no se detiene la migración.
El tema migratorio de Centroamérica es un fenómeno
socioeconómico que tiene mucho tiempo y obviamente el movimiento migratorio
venezolano tiene determinantes muy profundas que se originan en la crisis, en
la persecución, en la violación de derechos humanos. Ambos son casos
comparables porque estamos hablando casi de refugiados.
Los países de acogida creen que tienen mucho más control
y capacidad de parar esta ola migratoria con regulación de lo que realmente
tienen y pueden. Y lo que están haciendo es abrir un espacio para que haya más
migración irregular. Es exactamente lo mismo que pasa con un mercado negro.
Cuando controlas un precio, surge un mercado negro y no se deja de vender el
producto, sino se que se vende no regulado. Y ese no puede ser un buen
resultado para nadie. Estas medidas generan poblaciones migrantes no censadas,
de las que no se sabe realmente quiénes son, y además impide que la fuerza laboral
formal pueda contar con ellos. Es una pérdida grande de oportunidad para los
países de acogida que deciden ponerle trabas a la integración. Y digo la
integración porque no me refiero solamente a la entrada, porque eventualmente
van a poder entrar.
Colombia le ha dado el ejemplo a la región y al mundo al
entender que no pueden parar la migración. Y han tomado la determinación para
beneficiarse de este fenómeno migratorio. El gran reto es que Colombia y los
países en la región lo están haciendo casi solos, casi sin ningún tipo de ayuda
internacional para la parte humanitaria que es lo que más presión hace sobre
los países receptores.
El tema de México es un resultado de la administración no
sabiendo qué hacer con el flujo migratorio de Centroamérica, que ahora incluye
a muchos venezolanos. Es una vergüenza que el secretario de Estado Anthony
Blinken vaya a Colombia y le pida a los colombianos que les ayuden con la
migración haitiana, mientras que los colombianos han recibido a dos millones de
venezolanos. La realidad es que no se puede controlar la migración. Por el
contrario, podrían lograr mucho más éxito para sus sociedades si entienden que
el proceso migratorio hay que aceptarlo y gestionarlo a través de la regulación
buscando relaciones gana-gana.
En 2021, usted escribió para Brookings Institute que la
crisis de refugiados venezolanos era la crisis migratoria peor financiada en la
actualidad. Pese a tener entonces un flujo migratorio similar al de Siria (5.3
millones de venezolanos para finales de 2020 vs 5.6 millones de sirios a
finales de 2016), la crisis siria habría recibido 20.800 millones de dólares en
financiamiento, mientras que la crisis migratoria venezolana solo recibió 1.400
millones de dólares en ayuda humanitaria procedente de la comunidad internacional.
Es decir: 3.150 dólares por cada refugiado sirio y solo 265 dólares por cada
refugiado venezolano.
¿Cómo ha evolucionado el financiamiento a la crisis
migratoria venezolana? ¿Se sigue necesitando, como lo escribió entonces, más
financiamiento que empatía?
Los venezolanos son el grupo de refugiados menos
financiado en la historia moderna de la humanidad. De hecho, estoy trabajando
en sacar una actualización de esos números y ya sé que la foto no ha cambiado.
La quiero actualizar porque ahora también podemos comparar la atención a los
migrantes venezolanos con la ayuda a los refugiados de Afganistán. No estaría
sorprendido al encontrar que en menos de un año desde que Afganistán fue tomado
por los talibanes, ya los refugiados afganos cuenten con mucho más apoyo
financiero que los venezolanos.
Primero está la pregunta obvia: ¿por qué el mundo le
tiene que dar dinero a Colombia o a cualquier otro país anfitrión de
refugiados? La respuesta es muy simple. El mundo ha llegado a acuerdos
internacionales en los que se establece el compromiso de los Estados a
fortalecer y mejorar los mecanismos de protección de las personas migrantes.
Entre ellos la Declaración de Nueva York de 2016 y La Convención de la ONU
sobre el Estatuto de los Refugiados, que fue formalmente adoptada en el 51 para
resolver el problema de los refugiados en Europa tras la Segunda Guerra
Mundial.
Las situaciones de refugiados son acompañadas por el
mundo porque se entiende que son una responsabilidad global, por lo menos en
teoría.
Este es un tema muy importante y no es solamente un tema
humanitario. El dinero que la comunidad internacional le debe dar a los países
de acogida no es solamente para la comida y las medicinas, que son muy
importantes, es también para la integración de estas personas.
Este dinero tiene que ir a créditos para compañías en
comunidades receptoras que puedan expandirse para poder recibir al flujo
importante de personas entrando a esa zona. Una empresa tiene que comprar más
máquinas o un galpón más grande. A través del crédito es como se impulsa la
integración laboral, ayudando al sector privado a expandirse e invirtiendo en
infraestructura. Esto es crucial. Gran parte de la ayuda de la comunidad
internacional debe ir a esta área. No se puede quedar solamente en ayuda
humanitaria. Tiene que ir mucho más allá.
Para que Latinoamérica pueda integrar efectivamente a los
venezolanos, necesita promover en la expansión de infraestructura: crear
colegios, autopistas, cosas que no sólo ayudan a los venezolanos que llegan a
ese país, sino también a las comunidades receptoras.
La migración venezolana en Colombia se caracteriza por
ser una población joven. El 58.18% de los migrantes y refugiados venezolanos
que habían llegado a Colombia hasta 2020 tenían entre 18 y 39 años de edad. El
23.39% eran niños y adolescentes.
¿Cuáles podrían ser los efectos a futuro como
consecuencia de la integración a la fuerza laboral de una población
mayoritariamente joven?
Una fuerza laboral joven ayuda a pagar, a través de su
participación, el seguro social. Da un respiro muy importante a los
pensionados. Además, los migrantes no sólo vienen a trabajar, también consumen,
contribuyen al crecimiento y pagan impuestos a través del consumo.
Se trata de gente que tiene una posibilidad mayor de
integrarse a las comunidades y dar todo lo que tienen en su vida. La gente
joven tiene más horizontes, más disponibilidad de pagar los costos de trabajar
más duro para llegar más alto. Creo que en general, aunque no tienen
experiencia, como trabajadores más viejos, es bien visto tener una población
joven entrando, porque no es una población que hay que mantener. Es una
población que podrá soportarse a sí misma.
La Xenofobia en Colombia ha estado impulsada por la idea
de que la migración venezolana ha importado consigo un incremento del
crimen.
¿Hay datos que sugieran que la migración venezolana ha
importado consigo un aumento en el crimen?
El tema del crimen está lleno de percepciones erróneas en
las que se cree desproporcionadamente que la migración venezolana ha importado
consigo el crimen. Eso no es cierto.
Los venezolanos representaron el 2,3% de los arrestos por crímenes violentos en
2019, mientras que entonces representaban el 3,2% de la población. De
manera tal que los datos sugieren que los Venezolanos no son un factor
determinante en temas de seguridad ciudadana en Colombia. Si vemos también, que
cuando se trata de crímenes no violentos, si hay una proporción de estos
crímenes cometidos por Venezolanos levemente mayor al 3.2%. Interesantemente,
nuestro estudio demuestra que esto ocurre mayoritariamente en ciudades donde
los Venezolanos están sumamente rezagados en su integración laboral comparado a
los colombianos. En fin, el incremento del flujo migratorio representa grandes
retos, pero el aumento del crimen no es uno de ellos.
Desde la alcaldía de Bogotá se han hecho comentarios
incendiarios que podrían poner en peligro la vida de venezolanos sin datos y
sin evidencia. Y es sumamente irresponsable poner a los venezolanos de por medio
de una riña política, sobre todo viniendo de personas que uno pensaría que son
servidores públicos dedicados. Este tema de los venezolanos en Colombia debe
ser, y creo que lo es, un acuerdo nacional de pared a pared. Y es
desconcertante ver a funcionarios, tal vez para ganar puntos políticos,
haciendo comentarios que a final de cuentas no ayudan a nadie.
¿Qué oportunidades de emprendimiento puede traer la
regularización de ciudadanos venezolanos en Colombia? ¿Ve algunas similitudes
con estudios como este que realizó en el pasado?
En cuanto al emprendimiento y la creación de empresas hay
mucho que decir aunque aún no tengamos muchos datos. Yo estoy trabajando en eso
y puedo adelantarte que sí vemos un efecto importante. Los venezolanos que se
regularizan son propensos a crear empresas. No hablamos de un Google o un
Microsoft, pero sí de empresas pequeñas, como un restaurante.
Los inmigrantes tienden a ser más emprendedores en
promedio que los locales, en parte porque el acto de emprender es un acto de
tomar riesgos, que es una de las mismas características que necesitas en el
acto de migrar. En el caso de Venezuela, como es migración forzosa, uno
esperaría menos emprendimiento porque mucha gente se ha tenido que ir, no es
solamente gente que ha querido tomar el riesgo de irse como una decisión
premeditada, pero no es necesariamente el caso.
De esta población se espera que salgan emprendedores que
creen empresas. Y para eso, el estatus regular migratorio es sumamente
importante porque crear una empresa es algo donde se necesita certidumbre y una
inversión de tiempo. Sin la certidumbre necesaria para planear al mediano y
largo plazo, la capacidad de crear una empresa se ve afectada.
No solamente la historia de que los venezolanos le quitan
el trabajo a los colombianos es mentira, sino que además crean trabajo porque
están creando nuevas empresas que generan empleo.
Anecdóticamente, yo quedé muy conmovido cada vez que
visité la frontera en Cúcuta. Lo hice varias veces. Allí tú ves un montón de
emprendedores. Yo vi a estos chamos vendiendo carteras hechas con billetes de
bolívares en las calles. Eso es emprendimiento. No es Google, pero es un
emprendimiento. Imagínate lo que estas personas pueden hacer si tuvieran un
poquito de capital semilla, un poquito de entrenamiento en negocios. Es
evidente que todos estos procesos impulsan el emprendimiento y la generación de
empleos.
Yo creo que la razón por la que estas cosas no son tan
obvias para nosotros es porque los economistas, por muchas décadas,
cuando hablábamos de migración, nos enfocábamos en una pregunta extremadamente
angosta: la pregunta de si los migrantes aumentan o reducen los sueldos, quitan
o no el empleo. Esas preguntas las hemos respondido miles de veces y siempre
llegamos a lo mismo: no hay evidencia de que los inmigrantes generen un choque
negativo sustancial en el empleo o en los sueldos del país receptor.
Los economistas del trabajo tomaron esa pregunta del tema
de migración para ellos. Por otra parte, ahora hay una generación nueva de
economistas, de la cual soy afortunado de hacer parte, que está viendo más allá
de esas preguntas. Viendo cómo la migración diversifica la economía, lo que
trae la migración con respecto a la innovación, con respecto al emprendimiento.
Ahondando en otros frentes que no han sido tan explorados.
Actualmente, Migración Colombia, la entidad encargada de
ejecutar la política migratoria del Permiso de Protección Temporal, que busca
incluir a más de 1.7 millones de ciudadanos venezolanos, reporta que se han
aprobado 456.000 permisos.
¿Cuáles son los indicadores que un investigador como
usted querrá conocer en el futuro para poder hacer un balance del impacto a
largo plazo del Permiso de Protección Temporal para venezolanos?
Hay un par de caminos en mi agenda de investigación. Una
es más inmediata, y es sobre temas de políticas públicas. Trato de crear
productos que aporten información para el diseño de políticas públicas. Sobre
todo a Colombia, que es el país que más generoso ha sido con los venezolanos,
que más generosos son con los datos y que más generosos son con su tiempo y
disposición para escuchar ideas y hacer políticas públicas basadas en
evidencia.
Será crucial tener datos y entender a nivel detallado en
qué sectores y lugares geográficos hay inconvenientes en la integración de los
venezolano, para que aquellos que hacen políticas públicas puedan llegar.
Por ejemplo, si esta es una población con capacidad de
emprender, ¿cuáles son las políticas públicas que deben ponerse a disposición
de la población para que lleguen a su máximo potencial desde el punto de vista
del emprendimiento?
También hay que estudiar el acceso a créditos. Son
preguntas difíciles, porque ¿cómo facilitar un acceso a crédito a un venezolano
sobre el acceso a crédito de los nacionales? No puedes. Pero es importante
entender y ubicar dónde están los emprendimientos, en qué industrias y
ciudades, para poder entender el potencial de esta población.
Todo esto es esencial para informar la política pública.
Y creo que hay que seguir presionando y mostrando los datos con respecto a la
disparidad enorme que existe en la ayuda internacional.
Desde un punto de vista intelectual, Colombia le está
dando un ejemplo al mundo, y creo que es importante documentar los efectos de
esta política pública. Un dato interesante es que los colombianos no pagaron un
costo por haber hecho este gesto de recibir la migración venezolana y apostar
por la integración. Hay que documentar que los colombianos se han beneficiado
porque a partir de esta medida de apertura e integración hay emprendimiento.
¿Usted considera que este podría ser un modelo de
integración replicable en otros países?
Lo que detiene a otros países a abrir sus fronteras como
lo ha hecho Colombia es un tema político. No hay ninguna evidencia que muestre
que abogar por la integración pueda ser perjudicial.
En Estados Unidos, por ejemplo, hay una escasez enorme de
trabajadores en los restaurantes, gente que pueda manejar camiones, una
cantidad enorme de industrias que necesitan trabajadores. Y al mismo tiempo
tienen decenas de miles de personas que están tratando de entrar
desesperadamente. ¿Cuál es la lógica de no dejarlos entrar?.
Lo que no es replicable es seguir obstaculizando e
intentar detener la migración. Todo por políticas y acciones que están basadas
en percepciones negativas sobre la migración, todo por un tema político e
ideológico. Pero la evidencia no sugiere que este camino sea beneficioso. Pero
esto es culpa nuestra, de nosotros los economistas, que no hemos sabido
traducir esto a las masas. No hemos sabido comunicar todos estos resultados
positivos de la migración. No lo hemos sabido traducir.
En ese sentido, lo que está haciendo Colombia es
importantísimo. No solamente por los beneficios que esta acción plantea a los
migrantes venezolanos, sino porque Colombia está demostrándole al mundo lo que
se puede hacer. Y al documentar y estudiar este proceso, podremos demostrar al
mundo el éxito rotundo que puede tener la integración.
¿Es importante para los venezolanos que no han migrado, y
para Venezuela, que sus ciudadanos sean bien recibidos e incluso logren
integrarse en el extranjero?
La integración es sumamente importante para la Venezuela
del futuro. Parte de los estudios que he hecho, no en Venezuela, pero por
ejemplo sobre los Yugoslavos refugiados en Alemania que eventualmente volvieron
a su país, así lo demuestran. O por ejemplo, otro estudio sobre los inventores,
con el que vimos cómo los inmigrantes mueven el conocimiento y la tecnología de
un lugar a otro. Y ese conocimiento y tecnología se traducen en mayor
productividad, exportaciones, innovación.
También creo que el llamado Gobierno interino tiene un
rol que no cumple lo suficientemente bien, que es hacer ese trabajo de llamar a
los países amigos a promover la integración de los venezolanos y a levantar los
obstáculos, porque serán una clave esencial en el futuro de Venezuela.
Es decir, nosotros como venezolanos, lo que más queremos
es que los venezolanos, estén donde estén, se integren de la mejor manera
posible. Vuelvan o no vuelvan, esos venezolanos van a ser clave para la
reconstrucción del país, porque el aprendizaje que han tenido, las
experiencias, inversiones, todo eso va a ser transmisible a la Venezuela del
futuro. La diáspora venezolana va a jugar un rol central en la reconstrucción
de Venezuela cuando eso pase.
Por eso, como venezolanos, debemos aplaudir a un país como
Colombia, que está haciendo un esfuerzo para integrar a los venezolanos, y a su
vez, repudiar a los países que están imponiendo visas y trabas a nuestra
población.
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