Froilán Barrios 07 de marzo de 2024
@froilanbarriosf
América
Latina siempre ha estado bajo la lupa de organismos internacionales en modo
permanente, en materia de desigualdad social, precariedad laboral, empleo y
desempleo y diferentes niveles de pobreza.
En ese contexto se trata de la región del mundo que registra la mayor desigualdad de ingresos como lo indica el informe sobre desarrollo humano 2019 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), divulgado en diciembre de ese año. Para 2019 el 10% más rico en América Latina concentra una porción de los ingresos mayor que en cualquier otra región (37%), indicó el informe. Y viceversa: el 40% más pobre recibe la menor parte (13%).
Entretanto,
para 2022 en América Latina y el Caribe, el 50% más pobre de la población se
lleva 10% de los ingresos, mientras el 10% más rico recibe 55%. En términos de
riqueza, la concentración es mucho mayor: el 10% más rico acumula 77% de la
riqueza y el 50% más pobre solo 1%.
Observemos
cuáles son las formas de explotación laboral, de trabajo forzoso o de trabajo
esclavo que se registran en la región. Cuando hablamos de estas denominaciones
señalamos que se refiere a situaciones en las cuales personas están forzadas a
trabajar mediante el uso de violencia o intimidación, o por medios más sutiles
como una deuda manipulada, retención de documentos de identidad o amenazas de
denuncia ante las autoridades de inmigración:
- Promesa laboral. Explotación laboral.
- Explotación laboral forzada. Trabajo
sexual forzoso/forzado.
- Explotación sexual. Trata de personas.
- Trata de blancas. Economía informal.
- Trabajo forzoso en América Latina y el
Caribe
- La inmigración incontrolada.
En su
primer documento relativo al tema, el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930
(núm. 29), la OIT define el trabajo forzoso a los efectos del derecho
internacional como «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la
amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece
voluntariamente» (artículo 2, 1).
Ahora
bien, la diferencia entre trabajo forzoso y las formas modernas de esclavitud
señala que el trabajo forzoso es el desempeñado por una persona de manera
involuntaria bajo amenaza. Por su parte, en las formas modernas de esclavitud,
aparecen condiciones infrahumanas de trabajo, pero no ciertos elementos que
definen al trabajo forzoso.
Así
también, la explotación laboral es causada por factores económicos, sociales y
legales, y a menudo se describe como una forma de «esclavitud moderna». Los
trabajadores en agricultura intensiva, minería, industria de la confección y
empleo informal son particularmente vulnerables a la explotación laboral.
La
información disponible sobre eliminación del trabajo forzoso muestra que los
avances logrados en la región de América Latina y el Caribe no son todavía
suficientes. Según datos de la OIT, en la región hay alrededor de 2 millones de
personas sometidas a trabajo forzoso.
Sin
embargo, han sido desarrollados importantes esfuerzos que deben ser apoyados y
promovidos. Es destacable el caso de Brasil, donde hay una amplia estrategia
para enfrentar el trabajo forzoso. También se han dado pasos en el Estado
Plurinacional de Bolivia, Paraguay y Perú.
A
nivel internacional el trabajo forzoso constituye una grave violación de los
derechos humanos y de los derechos fundamentales en el trabajo. El informe
sobre «Ganancias y pobreza: aspectos económicos del Trabajo Forzoso (2014)»
dice que a nivel mundial el trabajo forzoso genera ganancias por unos 150.000
millones de dólares, de los cuales la mayor parte, 99 000 millones de dólares,
provienen de la explotación sexual comercial.
Por lo
expuesto a fin de promover políticas que erradiquen el trabajo forzoso debemos
abordar el estado del empleo en América Latina. Cuyas cifras indican que la
tasa de desempleo se redujo en 2022 a 7,2% en América Latina y el Caribe, luego
de haber alcanzado un 8% en 2019, el año previo a la pandemia de COVID-19.
Dichas
cifran resaltan que Latinoamérica es un mercado laboral complejo al indicarlo
la directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Claudia
Coenjaerts, indicó que el problema más urgente para la región es el de la
calidad del empleo y los insuficientes ingresos.
Esta
funcionaria indicó que, en este escenario económico, “el problema laboral más
urgente para la región es el de la calidad del empleo y los insuficientes
ingresos laborales y totales generados por los trabajadores y sus familias”.
El
informe destaca que la tasa de informalidad regional ya llegó a 50%, como era
antes de la pandemia, aunque en algunos países es mucho mayor. “La realidad es
que una de cada dos personas trabajan en la informalidad, que suele estar
acompañada de inestabilidad laboral, bajos ingresos, sin protección social”.
Este
cuadro desalentador agrega un elemento como lo es los bajos salarios según
estimaciones de la OIT “los trabajadores informales tienen entre 3 y 4 veces
más probabilidades de ser pobres que los trabajadores formales, a la vez que
explican entre 70% y 90% de la pobreza laboral total”.
Además,
el informe advierte que los ingresos reales de personas trabajadoras en la
región están siendo afectados por una tasa de inflación regional que se habría
ubicado por encima del 8% en 2022 y que causó una pérdida del poder adquisitivo
de los salarios medios y los salarios mínimos.
Esta
difícil condición laboral determina que los gobiernos impulsen
políticas para ofrecer garantías de ingresos para quienes están más
afectados por la pérdida del poder adquisitivo, en lo posible en vinculación
con políticas activas para acceder al mercado laboral.
“Si
queremos avanzar hacía una región con mayor justicia social y menor
desigualdad, será necesario adoptar medidas contundentes para generar más y
mejores empleos” puntualiza el estudio Panorama Laboral 2023 para América
Latina y el Caribe.
En
torno al tema es fundamental incluir el efecto de la inmigración en la región,
destacando el volumen de la diáspora venezolana cuyas cifras han alcanzado para
América
Latina y el Caribe una cantidad cercana a los 6.5 millones de personas, los
cuales laboran en su mayoría en condiciones de precariedad laboral, de
discriminación y de exclusión del trabajo formal, que determinan políticas de
regulación laboral para este inmenso contingente humano por parte de los
gobiernos de la región.
Otro
caso destacado sobre la explotación laboral en la región es el de los médicos
cubanos, quienes en condiciones de esclavitud laboran bajo convenios
infrahumanos para estados de la región en beneficio del régimen cubano.
En
otro contexto debemos destacar la situación de los trabajadores venezolanos,
cuya situación será analizada esta semana del 4 al 14/03 en la 350 sesión del
Consejo de Administración de la OIT en pleno desarrollo en Ginebra donde el
expediente Venezuela será revisado en torno a los resultados de la Comisión de
Encuesta, en torno a la aplicación de los convenios 26 salario mínimo, 87
libertad sindical y 144 consulta tripartita. Cuya desaplicación ha determinado
que la población laboral de todo un país se encuentra en condiciones de
explotación y de precariedad laboral absoluta.
Froilán
Barrios
@froilanbarriosf

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