JOSE TEO ANDRES VIGO 08 de diciembre de 2017
La
explosiva situación de Venezuela -política, social, económica- no deja de
empeorar e hijos y nietos de españoles con familia gallega han tomado el camino
de regreso al país donde nacieron ellos o sus padres. La mayoría con doble
nacionalidad. Es el caso de Manuel Pérez, quien dirige la Federación Venezolana
de Galicia, con oficina abierta en el 56 de la calle Pino, cerca de Fátima,
donde señala que este año el ritmo de atención es de unas 120 personas al mes,
aunque una parte se desvía por el local que la entidad dispone en la ciudad de
Ourense.
Calcula que en estos momentos ya atienden cada mes unos 90 casos en Vigo, tres al día
de media de retornados y con posibilidades de que aumente la ola a medida que
la situación se hace más explosiva en el país sudamericano.
El
presidente de la federación venezolana, con fuerte acento caribeño pese a haber
nacido él mismo en Galicia y tener pasaporte español, explica que en los
estadísticas del Concello de Vigo y otros ayuntamientos no aparece esta ola de
regresos consignada porque la mayoría se inscriben como españoles, dato que
confirman los servicios de censo municipales. En Vigo hay 659 venezolanos anotados,
pero la cifra real es muy superior, al no aparecer los que llegan con pasaporte
español como "retornados"
“Llevamos
dos meses abiertos y estamos viendo una auténtica avalancha de peticiones”,
explicaba a este diario. ¿Por qué? Porque como españoles y retornados tienen
una serie de derechos que animan a dar el salto oceánico.
“En
Venezuela el sueldo medio está ahora en dos euros al mes y aquí reciben 430 de
ayuda al llegar, una pareja ni se lo cree cuando ya está en España. Si tienen
familia, que la mayoría sí, pueden tirar muy bien un tiempo mientras buscan
trabajo”, explica. Claro que “volver” como retornados no resulta nada fácil
para estos hispano-venezolanos por las penurias económicas que padecen.
”Están
dispuestos a todo, a vender lo que tienen, un reloj, una casa, lo que sea para
conseguir un billete de avión, que supone unos mil euros, pero vale la pena”,
explicaba, tras señalar los numerosos casos que pasan a diario por su oficina.
Para
Manuel Pérez, las cosas están muy claras en su “otro” país, Venezuela, que
abandonó ya en el siglo XXI en busca de un destino mejor, antes incluso de que
la situación empezara a empeorar rápidamente.
Lo
define con precisión: “Venezuela es un desastre humanitario y social, y
nosotros hacemos lo posible por ayudar a los que se marchan de allí, porque ya
no se puede vivir, y eso en un país rico, con enormes recursos, resulta
incomprensible pero así estamos”. También recuerda el responsable de la
Federación Venezolana que el viaje desde América a Europa no hace sino dar la
vuelta al que hace 50 o 70 años hicieron miles de españoles, sobre todo
gallegos, en dirección contraria, a menudo saliendo del puerto de Vigo para
llegar a Venezuela, Argentina, México o Cuba en busca de un mejor porvenir.

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