El Observador 20 de enero de 2018
Comencemos
por imaginar una situación que para muchos latinoamericanos parece ser ajena y
extraña y aceptar que nadie tiene nada asegurado al 100 por ciento. Imagine
usted que estalla una fuerte crisis social en el país en el que vive.
Para
fines de este ejercicio no es necesario especificar qué hay detrás de esta
crisis en palabras más o palabras menos, le quita no sólo el techo, pero también
el suelo y todo lo que hay en medio: trabajo, casa, un hogar, incluso su lugar
en este mundo.
El
número exacto no es claro, pero es indiscutible que muchos venezolanos están
huyendo de la profunda crisis política y económica que, a su vez, se está transformando
en una crisis humanitaria.
Datos
del Servicio de Inmigración de Estados Unidos corroboran que el número de
peticiones de asilo se han multiplicado por siete en los últimos tres años y en
la misma Venezuela los medios locales han informado un incremento estrepitoso
de solicitudes de pasaportes en el 2016 y el 2017. Algunos sondeos mencionan
que entre 2 y 3 millones de venezolanos solicitaron nuevos pasaportes en el
2017, mientras que el gobierno emitió solamente 300,000 documentos.
La
emigración que se originó durante la era Chávez consistió principalmente en
profesionales de clase media con medios financieros propios para subsistir en
el extranjero. Sin embargo, los migrantes de ahora son gente de la clase
trabajadora poco calificada y poco educada, quienes, en lugar de emigrar a
Estados Unidos, Europa u otros países latinoamericanos, huyen principalmente
hacia países caribeños cercanos. Pero esta situación no sólo está poniendo
presión sobre los países caribeños. Brasil y Colombia —este último donde
140,000 venezolanos viven actualmente— también están sintiendo la presión.
A
pesar de la creciente tensión que está generando la crisis venezolana tanto
dentro como fuera de sus fronteras, es muy probable que se desvanezcan todas
las esperanzas de que esta situación pueda impulsar a la región a tomar una
línea más firme y unificada hacia el régimen de Nicolás Maduro.

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