Paula Urien 31 de mayo de 2018
La feria se desarrolla este miércoles y
jueves en el predio de Palermo. Hay 70 mil personas anotadas para postularse en
las diferentes empresas que participan.
a
convocatoria del Gobierno de la Ciudad genera expectativa e ilusión. Desde la
entrada, por Sarmiento 2700 la cola se fue incrementando minuto a minuto hasta
que llegó a la calle Santa Fe y mas allá. Encontrar un primer empleo (con o sin
secundario o estudios universitarios) fue una de las premisas de los jóvenes
que se acercaron a la Expoempleo 2018, la feria del rubro que se hace en la
Capital Federal. También cambiar de trabajo para conseguir uno mejor. Y salir
de la situación de desempleo, una prioridad para otro grupo menos selectivo,
que busca trabajar "en lo que sea" para poder mantenerse.
Los
organizadores concuerdan en que este año es notoria la inscripción de
extranjeros en la feria, que llegó al 8% de los 90.000 los anotados hasta
ahora. Entre ellos, una mayoría de venezolanos, muchos profesionales, que
buscan una oportunidad. Es el caso de Miguel, 32 años, que dejó a su mujer
embarazada y a su pequeño hijo en Venezuela con la idea de traerlos a la
Argentina porque "la situación ya no daba para más. Quiero que mi hijo
tenga condiciones de vida dignas, como educación, acceso a la salud, que lo
pueda alimentar como corresponde". Miguel llegó en enero y empezó a
trabajar a los pocos días en un supermercado chino de 9 de la mañana a 10 de la
noche. Busca un trabajo relacionado con su profesión, ya que es ingeniero en
sistemas.
"Las
empresas se encuentran con una realidad que les llama la atención", dice
Fabián Pereyra, director de Juventud del Gobierno de la Ciudad. "Por un
lado, quieren tomar a argentinos para ayudar al país, pero por otro, están
ofreciendo su expertise una gran cantidad de venezolanos que ya muy jóvenes
cuentan con una profesión y están ávidos por trabajar", completa.
Ricardo
Palmieri, por ejemplo, llegó de Venezuela hace dos meses junto a su mujer. Es
abogado penalista y tiene posgrados. "En Venezuela ya no se puede tener un
hijo", dice. "No hay vacunas, los hospitales son focos de
contaminación. Es terrible". Dice que puede sin problema trabajar de otra
cosa, pero trabajar al fin. Con sus 39 años, no se sintió menos para correrse
hasta la feria, cuya convocatoria llega hasta los 35 años.
También
está Rosmerlyng Colmenares, que tiene 30 años, y que llegó a la Argentina en
2011 para estudiar, pero ya no pudo volver a Venezuela por la situación
económica. Desde fines del año pasado que se quedó sin trabajo y está buscando
otra oportunidad. Ella es licenciada en Adminsitración de Empresas (carrera que
estudió en Venezuela) y está por terminar la carrera de contadora en la
Argentina.
Hay
muchas historias de vida. Manuel Millán, por ejemplo, es un joven estudiante de
la carrera de Recursos Humanos que tiene en la feria la función de asesor para
contarle a los jóvenes cómo comportarse durante una entrevista laboral.
"Se ha acercado mucha gente de afuera, vienen con incertidumbre sobre el
mercado laboral y buscan consejos sobre cómo insertarse lo mas rápidamente
posible, sin ninguna pretensión", sostiene.
Asegura
que hay gran cantidad de venezolanos sobrecalificados, una cualidad que
paradójicamente les juega en contra a la hora de una entrevista laboral, por lo
que les recomienda "establecer claramente cuál es su objetivo:
trabajar".
Con un
documento provisorio, mientras sacan el DNI definitivo argentino, la Argentina
recibe a los extranjeros que escapan de una situación que prácticamente definen
como "de vida o muerte", y que elevan la vara para los argentinos que
también buscan trabajo.

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