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| Los moñongos zulianos son elaborados y vendidos por venezolanos en Ecuador |
Edwin Urdaneta 07 de octubre de 2018
Son tequeños propios de Santa Bárbara del
Zulia y tienen un tamaño mayor con respecto al tradicional. Denmis Alberto Portillo
Rivas y su esposa Lisbely consuman el emprendimiento en la ciudad de Ventanas,
después de emigrar del país por la crisis nacional
Existen
venezolanos que están superando la crisis fuera de la nación. Denmis Alberto
Portillo Rivas, de 34 años, y su esposa, Lisbely González,
son dos de los tantos de miles de venezolanos que emigraron a
países vecinos, donde subsisten con la venta de comida en las calles.
En
esta ocasión este par de zulianos, procedentes de Santa Bárbara de Zulia,
municipio Colón, en el occidente de Venezuela, comenzaron a hacer de los
moñongos zulianos un plato que día a día cautiva el paladar de
los ecuatorianos.
Se
establecieron, específicamente, en Ventanas, provincia de Los Ríos. El primero
en acudir al país suramericano fue Denmis, donde fue acogido por su hermano
Alexander. Entre los dos se dieron a la tarea de forjar nuevos
emprendimientos para la subsistencia.
Este
año, Portillo decidió llevarse consigo a su esposa y a sus hijas. En compañía
de un tío, cada tarde, elaboran los moñongos, que son
tequeños más alargados y rellenos con carne mechada, queso de mano, jamón y
tajadas fritas de plátanos maduros, que en Zulia se conocen como fritas.
A este plato de la gastronomía de Maracaibo se le conoce como tequeyoyo,
con la diferencia de que este último no lleva carne.
Denmis
dijo que al terminar la preparación salen a las calles y, bajo el
inclemente sol de Ventanas, venden lo que una vez aprendieron a
hacer en la casa de su madre, Rosa. Lo ayuda Osney, un tío
materno que también emigró debido a la crisis económica y social de Venezuela.
Denmis
Alberto contó a El Pitazo que sus primeros empleos
fueron informales. Trabajó atendiendo un puesto de comida por cuatro meses,
luego laboró en un supermercado y también llegó a vender helados frente a las
escuelas públicas. Con esfuerzo reunió dinero para que su esposa y sus
dos hijas cruzaran las fronteras de Colombia y Ecuador con destino a su reencuentro.
“Fueron ocho
meses sin ver a mis hijas y estar sin mi esposa. Esta situación te va
marcando, pero a la vez te va dando impulso para salir adelante. Cuando ellas
llegaron solo tenía un ventilador y dos colchonetas. Poco a poco seguimos
trabajando para comprar otras cosas para la habitación donde vivimos
alquilados”, dijo a El Pitazo desde el exterior.
Aseveró
que su esposa y su tío se dedicaron a vender gelatinas a las puertas de otros
colegios. “Él es enfermero, pero por su edad no le daban trabajo; y mi esposa
vendía gelatinas para ayudarme a pagar los servicios y los gastos de la casa”.
Fue con un capital de cinco dólares norteamericanos con el
que emprendieron la venta de los primeros moñongos.
La
tarea no ha sido fácil, reconoció, debido a que los
ecuatorianos son radicales y tradicionales en lo que respecta a su gastronomía.
Sin embargo, con el transcurrir de las ventas comenzó a ganarse el respeto de
los lugareños y cada día era mayor la demanda de los apetecibles tequeños.
“Un
caraqueño me dijo que había escuchado de los moñongos, pero no tuvo la
oportunidad de comerlos allá (en Caracas) y dijo que los probó acá en Ecuador.
Quedó impresionado; de hecho, se volvió un cliente habitual”, comentó el
emprendedor.
Además, cada
tarde se dedican a la venta de patacones, un relleno de verduras, como
repollo y tomates, carne mechada, queso, salsa y diversos contornos, cubierto
por dos capas de plátano verde aplastado y frito, cuya textura crocante es
también particular del estado Zulia.
Según
Portillo, la idea es posicionar la sazón zuliana y ofrecer platos al
mayor y detal, tanto para fiestas como para el deleite de los comensales de
la ciudad de Ventanas. Su meta será abrir un local para la venta, aunque para
ello requieren diversos permisos en esa nación, que ya están gestionando para
cristalizar su empresa.
“Seguimos
apostando por el talento y los aprendizajes en nuestro país, pero fuera de él.
Esas enseñanzas las podemos hacer realidad en estos países donde no existe una
crisis como la del nuestro. Siempre con la ayuda de Dios y la certeza de que
aún podemos desde acá seguir apoyando a parte de nuestra familia que aún sigue
en Santa Bárbara del Zulia”, concluyó.
Tomado
de: https://elpitazo.com/ultimas-noticias/monongos-zulianos-estan-cautivando-paladar-los-ecuatorianos/

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