Mariela Nava y Anggy Polanco 15 de octubre de
2019
Venezolanos
pasan hasta seis días en largas filas o denuncian que deben pagar sobornos para
cargar combustible, en un nuevo capítulo de las fallas de suministro de
combustible, principalmente en los estados fronterizos.
El
país de la OPEP, que tiene las mayores reservas de crudo del mundo, sufre
oleadas de escasez de gasolina por el menor procesamiento en las refinerías
debido al bajo bombeo de crudo, pero además las instalaciones sufren por la
falta de repuestos y mantenimiento.
El
consumo de combustible en Venezuela se calcula en 190.000 barriles por día
(bpd), según datos de la estatal petrolera PDVSA citados por el líder sindical
petrolero, Iván Freites, quien agregó que el consumo real sería de unos 100.000
bpd porque el resto se contrabandea a países vecinos o va a Cuba, estrecho
aliado del Usurpador Nicolás Maduro.
La
producción de crudo de Venezuela bajó a 650.000 bpd en septiembre, según cifras
independientes.
“Le
pagué 40 dólares a un guardia nacional en una bomba(estación de servicio) del
municipio San Francisco para que me llenara el tanque de gasolina”, dijo Ana
María Ojeda, una comerciante de 56 años. “No aguanté más, tenía seis días
intentando” cargar combustible en una zona cercana a la ciudad petrolera de
Maracaibo, en el noroeste del país, agregó.
Maduro
dijo en agosto que un grupo de gerentes de PDVSA, de la estatal Corporación
Eléctrica Nacional (Corpolec) y de militares habían sido detenidos por el
contrabando de camiones de gasolina hacia Colombia, pero no dio detalles sobre
el rango de los uniformados ni el número de detenidos.
Mary
Guerra, gerente de una estación de servicio al norte de Maracaibo, dijo que los
camiones de combustibles llegan interdiarios con unos 14.000 litros, lo que
solo permite surtir unos 30 litros a unos 450 autos. “Pero las colas de esta
semana ya superan esa cantidad de carros”, agregó.
De
los 23 estados del país, la situación de escasez es más grave en seis de ellos,
como Zulia, cuya capital es Maracaibo, y Táchira, también fronterizo con
Colombia, así como en Bolívar, limítrofe con Brasil, dijo una fuente del
sector.
Aunque
presentan fallas, son menos graves en el centro oeste del país y las
autoridades mantienen el suministro en Caracas y zonas cercanas, agregó la
fuente.
En
San Cristóbal, en el estado Táchira, Luis González, un panadero de 41 años,
dijo que llevaba tres días en una gasolinera y que en las noches teme mientras
aguarda su turno.
Además
que llegue un camión “con combustible ya no es garantía porque a veces solo
trae 14.000 litros y solo marcan (llenan) 150 vehículos”, agregó González
parado al frente de su vehículo modelo Ford Fiesta, el 180 en la fila de
espera.
“Me
siento insatisfecho como venezolano, no es justo, porque aquí nos exponemos a
que nos roben una batería, un caucho y hasta la vida”, señaló.
En
Bolívar, el gobierno local implantó un plan de surtir gasolina en tres
municipios donde los chóferes pueden llenar sus tanques solo dos días a la
semana con un máximo de 40 litros.
“Cuando
estaba a punto de llegar se acabó el combustible. Ahora debo esperar 48 horas
más para poder echar gasolina, eso significa que los niños no van a la escuela
y que no podemos movernos en caso de una emergencia”, dijo Aquiles Adames, un
administrador de 38 años, que esperaba en una estación en Puerto Ordaz, en
Bolívar.
Ni
el Ministerio de Comunicación ni PDVSA respondieron de inmediato una solicitud
de comentarios.
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