Laureano Márquez P. 15 de diciembre de 2023
La
expresión original procede del Egipto antiguo, pero permaneció oculta por mucho
tiempo. Aconteció que, como estaba escrita en jeroglífico, no pudo ser
descifrada hasta el descubrimiento de la piedra de Rosetta por Champollión
Bonaparte en su célebre toma de Egipto conocida con el nombre de «la champaña
francesa en Egipto». En jeroglífico la expresión se escribía así: ojito
delineado, escarabajo, culebra, cruz con cabeza, muñequito mirando a la
izquierda y una paloma.
Según la tradición instaurada por la dinastía de los Ptolomeos (unos faraones que se tomaron muy en serio su micción), el dibujo de la paloma como cierre de la frase era una distinción que correspondía a los criminales que se salían con la suya (siempre los de túnica blanca).












