Roberto Patiño 25 de diciembre de 2017
@RobertoPatino
I.
Llegamos
al Cementerio General del Sur en la tarde del miércoles pasado. Los conductores
de los mototaxis que nos han traído nos advierten que no se quedarán a
esperarnos. Dicen que la zona es muy insegura y debemos tener cuidado con los
malandros. Nuestro grupo avanza al sitio del entierro pasando por numerosas tumbas
profanadas. La maleza devora amplias partes del cementerio.
Según
la ley, los servicios tienen un costo de seis mil bolívares, pero los
encargados cobran “por fuera” Bs. 180.000. Entre muchos, como ha sido la
constante en este terrible proceso, contribuimos a pagar la suma. Familiares,
amigos, vecinos y compañeros de trabajo nos reunimos en la parcela acompañando
y apoyando a Yorleth. La muchacha se enfrenta a la peor pesadilla de una madre:
enterrar a un hijo. En este caso se trata de Luisana, su segunda niña y mi
ahijada, fallecida a apenas 21 días de haber llegado al mundo.
