Luis Ugalde 10 de abril de 2023
La
clave del éxito de esta elección primaria no está en que un nombre o un partido
triunfen sobre los otros. Ganaremos si escogemos un candidato con cualidades
para asumir el inmenso descontento nacional y unirnos en un pacto nacional a
millones de venezolanos, chavistas y no chavistas, civiles y militares, que hoy
estamos sufriendo el desastre y tememos que se perpetúe. El deterioro es tan
grave que este Gobierno fracasó y el siguiente parece condenado al fracaso, si
no hacemos el milagro de aunar al país para el cambio decidido a la democracia
y al rescate de instituciones y de productividad económico-social hoy en ruinas.
Para
ello necesitamos un candidato que sea claro, firme y esté
concentrado en el difícil renacer nacional, y al mismo tiempo abierto
a todo el que quiera sumarse para el éxito de ese pacto nacional. Su misión no
es la de excluir y vengar, sino encarnar la respuesta al inmenso malestar y
conducir a la nación para renacer, aprendiendo de las transiciones que
resultaron exitosas gracias a sus inclusiones sorprendentes. Muchos
creían que la dirigencia democrática chilena, al incluir en el cambio al
dictador Pinochet al frente de las Fuerzas Armadas, traicionaba a miles de
compañeros asesinados perseguidos y exiliados. No pocos pensarían en Sudáfrica
que Nelson Mandela era un insensato al pactar para que fuera vicepresidente
suyo Frederick de Klerk jefe del partido rival que lo tuvo preso durante más de
veinte años y defensor del racista régimen del apartheid que
ninguneaba la población negra arrolladoramente mayoritaria. Lo mismo se diga de
España donde un falangista en el poder como Adolfo Suárez parecía pactar
“ingenuamente” con el jefe comunista Santiago Carrillo, que a su vez
traicionaba a miles y miles de sus camaradas que murieron en la guerra civil,
sufrieron el inhóspito exilio o agonizaron en las cárceles franquistas. Todo lo
contrario, los éxitos obtenidos dicen que gracias a estas “ingenuidades” y
complicidades con el “enemigo”, Patricio Aylwin, Adolfo Suárez y Nelson
Mandela, fueron padres del renacer de Chile, Sudáfrica y España en libertad y
democracia. Pero hay que tener como ellos valor moral, gran visión y mucho amor
a la patria para caminar la transición del brazo con el “enemigo” hacia el
rescate del país, cargando con las acusaciones de traidores y vendidos, que
vienen de su propia familia política. ¿Tenemos en Venezuela ese
político “traidor” y ese movimiento social arrollador, dispuestos a movilizar
millones al encuentro de los adversarios para juntos recrear el país? Porque
sin eso no tenemos salidas. La elección primaria es para buscar ese candidato,
recuperar la esperanza y lograr la unión básica para lograr un país exitoso,
que no sea simple rechazo y reflejo visceral del estrepitoso fracaso
del “socialismo del siglo XXI”.