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domingo, 4 de marzo de 2018

40 (y pico) Maneras de Apoyar a Venezuela desde el Extranjero..., Escrito por Mayra Madriz @LaCambota




Escrito por Mayra Madriz, 7/05/2017

Hay mas de dos millones de Venezolanos fuera del país y cerca de la mitad de ellos se fueron en los últimos 15 años. Contamos con una diáspora joven, determinada y comprometida, que busca maneras efectivas de apoyar al país. Hoy, cuando Venezuela esta sumida en la crisis más profunda de su historia moderna es esencial que aprendamos a canalizar nuestra preocupación en iniciativas productivas que nos permitan pasar de la impotencia a la acción.

Si eres uno de esos Venezolanos que quiere ser agente activo de cambio, considera los siguientes puntos.

A) Escoge un área de acción: Nuestra crisis tiene múltiples facetas y puede resultar abrumador intentar enfrentarlas a todas a la vez. Tomando en cuenta tus intereses y capacidades escoge un tema y dedícate a aprender más al respecto. Por ejemplo, si te sientes preocupado por la crisis sanitaria, busca aprender más sobre los indicadores de salud y las iniciativas existentes para mejorar la atención.

B) Se consistente y profundiza En lugar de seguir la tendencia del momento, mantente enfocado en un tema. Con un conocimiento más profundo encontrarás maneras más efectivas de incidir. Especialízate, conviértete en un observador dedicado. Busca las mejores fuentes de información, domina las cifras, disemina información y conéctate con las organizaciones que trabajan ese tema en el país.

C) Trabaja en equipo Colabora con personas dentro y fuera de Venezuela que compartan tu pasión por ese tema. Suma tus esfuerzos a los de organizaciones que estén trabajando estos temas dentro del país. Incluso desde la distancia hay cientos de maneras de apoyarlos: Investigando, escribiendo, traduciendo, dándole visibilidad a diferentes campañas, compartiendo información y recursos, ayudando con su presencia digital, desarrollando una página web, recaudando fondos, etc.

sábado, 3 de marzo de 2018

El Registro Electoral en el Exterior ha sido una burla a los venezolanos, @VeSiempre1



Las denominadas Jornadas Especiales de Inscripción y Actualización en el Registro Electoral (RE), dentro del cronograma para una eventual elección presidencial, no han sido en el exterior sino una burla a los venezolanos, por parte de este régimen, de su CNE y de sus Consulados.

Hasta el corte del 20 de febrero (RE Provisional), apenas se incorporaron 5.765 electores, más los que pudieron registrarse durante la prórroga hasta el 25 de febrero (que sería el RE Definitivo), aunque ahora deberán agregarse los del eventual nuevo lapso anunciado hasta el 10 de marzo, con motivo del cambio de cronograma electoral.

El derecho al voto ha sido un tortuoso camino para los venezolanos en el exterior. El impresionante incremento en la emigración no se ha visto reflejado proporcionalmente en el comportamiento del RE fuera de Venezuela, como puede apreciarse en la siguiente tabla:


El pobre resultado en estas “Jornadas” se debe, en parte, a la pérdida de credibilidad en el voto, para beneplácito de los que han ayudado a sembrar esa duda desde las instancias del poder.

miércoles, 13 de junio de 2012

Las inesperadas estadísticas del asilo


Por Vladimiro Mujica, 7 Junio, 2012

Otro aspecto que deberá atender el nuevo gobierno es incorporar a los venezolanos que se han formado fuera del país

La emigración venezolana alcanza el millón de personas, contra menos de cien mil hace 20 años

Es difícil cuantificar exactamente el fenómeno pero quedan pocas dudas sobre su existencia: durante los últimos diez años una cantidad sin precedentes de venezolanos ha abandonado parcial o totalmente el país. Iván de la Vega, investigador de la Universidad Simón Bolívar que tiene años trabajando sobre el tema, señala un aumento espectacular en la emigración venezolana que hoy alcanza a cerca de un millón de compatriotas comparado con menos de cien mil hace 20 años. De ellos hay cerca de 12000 profesionales trabajando fuera de nuestras fronteras. Un número abrumador para un país como el nuestro y con carencias monumentales de recursos humanos calificados.

Un aspecto quizás menos publicitado del drama de la emigración es el asilo. Una publicación de la Oficina de Estadísticas de Inmigración del Department of Homeland Security de los Estados Unidos, llamada Annual Flow Report y fechada en Mayo de 2012 contiene la siguiente muy reveladora tabla La tabla discrimina por país de nacionalidad el número de asilos otorgados por los Estados Unidos durante los años 2009, 2010 y 2011 en una de dos modalidades, así llamadas afirmativa y defensiva, que se refieren esencialmente a si al momento de hacer la solicitud el solicitante se encontraba o no en proceso de deportación. Más allá de los tecnicismos legales, las estadísticas indican una realidad brutal: Venezuela ha desplazado a Etiopía, Egipto y Haití para ubicarse detrás de China en el segundo lugar de la lista de naciones cuyos ciudadanos se sienten amenazados.

La decisión y los motivos para solicitar asilo son personales y no juzgo sobre sus razones. A mi me basta con saber que tengo varios amigos que están asilados y que en ningún caso la decisión para ellos fue fácil ni ligera. De hecho, la vida de los asilados está sujeta a una serie de restricciones y al penoso y durísimo extrañamiento de la familia y los amigos en su país de origen. Lo complejo del asunto se revela adicionalmente en el hecho de que, contrariamente a lo que uno podría creer, un número no despreciable de asilados son connotados ex-chavistas que terminaron en el imperio del norte huyendo de la venganza del gobierno venezolano.

Las cifras sobre el asilo venezolano me las hizo notar un amigo norteamericano con muchas conexiones con Latinoamérica. La pregunta inescapable era: ¿Están las cosas en Venezuela peor en que Haití? Sin duda que el tema no tiene ninguna respuesta fácil. Probablemente el asunto esté relacionado con las mayores posibilidades que todavía tienen muchos venezolanos de viajar a los Estados Unidos. Quizás esté relacionado con un creciente desencanto con el país, inspirado en buena medida por la inseguridad personal y la sensación de que Venezuela está metida en un hueco del que tomará años salir.

No lo sé. La realidad de los asilados y la realidad de quienes siguen luchando en Venezuela son ambas ciertas. Al innegable acto de valentía, dedicación y patriotismo que ejecutan quienes hacen vida política en Venezuela para cambiar los destinos del país no se le puede poner como contrapartida el de quienes eligen dejar su país porque se sienten legítimamente amenazados o que simplemente están buscando mejores posibilidades de vida. Es un drama que no tiene solución sencilla y que antes de nosotros vivieron países como España y Argentina, por razones muy similares a las nuestras.

Yo prefiero pensar y soñar que vendrán tiempos mejores en que los venezolanos que hoy están fuera del país encontrarán una manera, con la ayuda de quienes se quedaron, para reconstruir y ampliar los lazos con su patria y contribuir al esfuerzo de hacerlo un país mejor.

Mientras tanto, al lado de los asilados está toda una generación de jóvenes que se está formando fuera de Venezuela y la que en algún momento será indispensable recurrir.

Otro aspecto de la reconciliación al que el nuevo gobierno tendrá necesariamente que atender.

Vladimiro Mujica es miembro de Compromiso Ciudadano

sábado, 9 de junio de 2012

Nos inscribimos el 10 de junio: ¡Acompáñanos desde el exterior!


Este próximo 10 de junio Henrique Capriles Radonski junto a todos los venezolanos, realizará la inscripción de su candidatura presidencial en el Consejo Nacional Electoral.

El Comando Exterior de Perú, Puerto Rico, República Dominicana Y Costa Rica organizaron actividades para este 10 de junio y desde el exterior apoyarán la inscripción del progreso y del futuro en Venezuela.

• Desde Costa Rica, te invitamos a participar en la fiesta tricolor en el Budare Criollo de Noris, en el CC Plaza Colonia Escazú –San José a partir de las 08:00 am (hora local).

• Si Vives en Lima, Perú puedes unirte y caminar en el Parque Kennedy, a partir de las 11:00 am (hora local). Si tienes franelas o gorras que te identifiquen como venezolano, no dudes en traerlas.

• Puerto Rico tendrá su fiesta tricolor para acompañar desde San Juan a Capriles Radosnki a partir de las 12:00 pm (hora local) en la Plaza Francisco de Miranda, al lado de la Cámara de Comercio de San Juan.

• En República Dominicana se llevará a cabo una Misa por la Paz y la Unión de Venezuela a las 5:00 pm (hora local) en la Catedral Primada de América, en la ciudad de Santo Domingo, específicamente en la Capilla Virgen de Coromoto. ¡Acompáñanos!

Si te encuentras en otro país, no te quedes por fuera, tú también puedes ser protagonista y acompañar junto a millones de venezolanos a nuestro futuro Presidente.

Invita a todos los venezolanos que crean en un futuro de progreso  y esperanza para Venezuela, explícales que el 10 de junio los venezolanos en el exterior nos uniremos para acompañar la inscripción del próximo presidente de todos los venezolanos, Henrique Capriles Radonski.

En las redes sociales apoya a Capriles Radonski con las etiquetas que usaremos ese día, para ello deben estar pendiente de nuestra cuenta Comando Exterior Venezuela: @VenezuelaExt. Toma fotos y/o videos del grupo de venezolanos con quienes estés y envíanoslas para reseñar el desarrollo de la jornada a @VenezuelaExt o internacional @henriquecaprilesradonski.com.

El Comando Exterior Venezuela convoca a los familiares y amigos de los venezolanos en el exterior a marchar con nosotros. Nos concentraremos a las 09:00 am en Parque del Este.

¡Hay un camino!




sábado, 17 de marzo de 2012

La diáspora venezolana: entre raíces y sueños

Por Gustavo Coronel, 09/03/2012

Como todos los humanos los venezolanos estamos anclados sentimentalmente al terruño pero damos rienda suelta a nuestros sueños. Unos más, otros menos, vamos conformando en nuestras mentes desde la niñez, a través de la adolescencia y entrados a la vida adulta, el mundo en el cual quisiéramos vivir. A ello nos ayudan las lecturas, los maestros, la enseñanza de nuestros padres y la influencia de nuestros amigos. Mientras esos sueños y anhelos no colidan con lo que experimentamos en el terruño no hay conflicto alguno. Por muchos años así fué en Venezuela.

En la última década los venezolanos han estado experimentando una diáspora, algo que no habíamos visto nunca, al menos con la misma intensidad y cuantía de hoy.

La diáspora venezolana tiene características especiales. No ha sido causada por razones fundamentalmente económicas, aunque ellas desempeñen un papel importante. Ha sido el resultado de un conflicto mayor, de naturaleza espiritual, entre el amor por las raíces y la necesidad de proteger nuestros sueños. Eso es lo que está en las mentes de la inmensa mayoría de quienes se han ausentado de la patria.

Claro, lo obvio es la falta de oportunidades, la criminalidad existente, el clima de inseguridad ciudadana, pero en el fondo lo que motoriza el éxodo es la colisión irreconciliable entre los sueños y los valores del individuo, por una parte, y el ambiente indeseable que percibe en su terruño, por la otra. Ello lo lleva progresivamente al desencanto y las modalidades de este desencanto son numerosas, dependiendo de edades, aspiraciones, caracteres individuales, y ancestros. Para algunos la partida es más fácil de decidir que para otros. En esa decisión juegan un papel importante la educación, los idiomas, los contactos sociales o de negocios en el exterior, pero, al final, cada venezolano ha estado solo, consigo mismo, en su gran decisión.

Hoy en día hay una gran cantidad de venezolanos en el exterior. Nadie sabe cuantos pero probablemente entre uno y dos millones. Esta es una cantidad considerable, pero ello no es toda la historia. Esos venezolanos que se han ido son predominantemente de clase media-media a media-alta, generalmente profesionales, con una educación universitaria los muchos, o con oficios y destrezas los más. No se trata de una emigración como la Mexicana o Centro Americana sino, más bien, de una emigración a la Chilena y Argentina de la época de las dictaduras militares en el Cono Sur. No es una emigración inducida por la necesidad económica tanto como por la necesidad espiritual de perseguir sueños y proteger valores.

En esta diáspora venezolana no hay razón para establecer diferencias entre quienes se han quedado y quienes se han ido. Cada venezolano está tomando su propia decisión, en base a su derecho inalienable a perseguir sus sueños. Quienes vean esos sueños en Venezuela se quedarán en Venezuela. Quienes no lo vean en Venezuela irán a buscarlos en otras latitudes. Establecer contrastes “patrióticos” entre quienes se van y quienes se quedan no tiene sentido y es muy dañino.

Para algunos, como es mi caso, la decisión ha sido fácil. Como geólogo (pienso en términos de millones de años), septuagenario (como individuo, ya no tengo un “largo plazo) y de orientación muy internacional (no creo en fronteras), no veo mayor problema en vivir fuera de mi país. Amo a mi terruño pero no creo que sea necesariamente superior a otros. Es simplemente el mio. No soy de quienes piensan que el Papa escucha el Popule Meus todos los Viernes Santos pero me enorgullezco de ser compatriota de Soto y de Cruz-Diez, de Alirio Díaz y de Riera, de Andrés Galarraga y Omar Vizquel, de Inocente Carreño y Antonio Estevez.

Creo que todos quienes habitamos este planeta Tierra conformamos una sola hermandad y que las fronteras políticas de hoy tienen muy poca importancia frente a la esencial condición humana. Como no me gusta el régimen político que ha tomado el poder en mi país, y como pienso que lo ha dañado más allá de todo lo imaginable, me he ido de Venezuela. Nadie me ha obligado, nadie me persigue, soy feliz en donde vivo ahora y sigo trabajando activamente para lograr un cambio del sistema político en Venezuela.

A mi alrededor, donde vivo, veo a venezolanos de todas las edades y conozco a venezolanos en Canadá, en Europa, en América Latina, viviendo sus sueños, en diferentes etapas de su búsqueda. Algunos pasan trabajo, otros están en mejor situación, pero todos saben que se han ido del terruño porque ello tenía que suceder, si es que iban a tener alguna oportunidad de concretar sus sueños y de ser fieles a sus valores.

Volverán algún día a la patria? Al terruño? Digo: volverán? Porque ya no me cuento entre quienes podrán volver. Ya mi suerte está echada. He encontrado un rincón amable del mundo y aquí terminaré mis días, en la más absoluta felicidad doméstica, apenas empañada por no poder transitar de nuevo por las aldeas de Carabobo, de donde han salido muchos de mis antepasados o ver de nuevo a los Andes, hospedarme en el hotel “Los Frailes” o comerme una truchita en Bailadores. Pero, no se puede tener todo.

Me interesa mucho más la suerte de la gran diáspora venezolana. Regresarán cuando cambien las condiciones políticas de la patria?

Difícil de pronosticar. El tiempo actúa en contra del regreso masivo de la diáspora. Cada día y año que pasa enraiza más a muchos de nuestros compatriotas con su nuevo terruño. Y ello no es un pecado, sino el resultado de un inevitable proceso de adaptación.

Veámoslo al revés. Cuando yo era un adolescente llegó a mi pueblo, Los Teques, un adolescente italiano con su familia. Eran miembros de la gran diáspora europea causada por la segunda guerra Mundial. El y yo nos hicimos amigos para siempre y, hoy en día, 65 años después, ese joven italiano es uno de los más notables y admirados maestros venezolanos. No hay honor o reconocimiento venezolano que no se le haya concedido. Es un gran venezolano. Sembrado en Venezuela. Orgullo de Venezuela. Con hijos y nietos venezolanos.

Yo le deseo a mis compatriotas, dispersos hoy por todo el planeta que, donde quiera que estén, sean buenos ciudadanos, buenos seres humanos, para orgullo del terruño que los vió nacer. Que nunca olviden las enseñanzas recibidas en su juventud, que guarden en la memoria las calles, plazas y mercados de sus lares amados y las caras de quienes protagonizaron su niñez.

Pero que nunca entreguen las banderas de sus sueños y las fortalezas de sus valores y que, por conservarlos, estén dispuestos siempre a los mayores sacrificios.

http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2012/03/la-diaspora-venezolana-entre-raices-y.html

viernes, 16 de marzo de 2012

Un autógrafo por Venezuela Leonardo Padrón

El escritor, Leonardo Padrón, dedicó unos minutos de su tiempo para dar un mensaje a más de un millón de venezolanos que por alguna u otra razón están fuera de nuestras fronteras. Su mensaje es una invitación a a inscribirse en el Registro Electoral y a participar en las próximas elecciones.





martes, 13 de marzo de 2012

Los venezolanos en el exterior: materia pendiente

Por Alonso Moleiro, 12/02/2012

El tránsito hacia las elecciones de 2012, y de manera más extensa, todo el trajinar público en este país durante los últimos 13 años, nos ha permitido cerciorarnos de una realidad que se ha ido consolidando con el paso de los años: el crecimiento y consolidación de la comunidad de venezolanos en el exterior.

Un contingente de seres humanos que, así como crece, está, en general, y con sus excepciones, bastante ausente del decisivo debate nacional que se está desarrollando en este momento.

Hago en este caso una alusión que, más que un aditamento anecdótico o sentimental, tiene un componente político. Se trata de un amplio y desarticulado contingente humano de compatriotas, que bordea ya el millón de personas, hacia el cual la opinión pública suele aproximarse de forma tangencial y donde persiste un cúmulo importante de puntos ciegos. Hacia allá y hacia acá.

Podría agregar, incluso, que es visto con cierta miopía, no ya del chavismo, a quien es más que evidente que el asunto no le interesa, sino incluso de la dirigencia de la MUD, quien parece demasiado exigida con las demandas planteadas dentro de nuestras fronteras.

Los venezolanos fuera de Venezuela son ya una voluminosa comunidad de seres humanos; una realidad con un contenido político y social neto, imposible de soslayar. Forman parte, además, de una dinámica que está en pleno desarrollo: esta que hace a muchas personas tomar la decisión de irse del país en vista de lo complicada que se ha vuelto para todos la cotidianidad acá.

Más que una suma de personas que se marchan, debe ser vista, en razón de un cúmulo inapreciable de circunstancias personales y culturales, como una prolongación que le ha salido a la nación, que subsiste desgajada y más o menos ausente, presa de las trabas administrativas y las mezquindades del estado venezolano.

La circunstancia que intento describir debe ser, además, pasada por el tamiz del tiempo histórico que vivimos. Tener políticas concretas hacia esta red de seres humanos es hoy más posible que nunca. La expansión comunicacional que sostiene la globalización, que hace posible que en esta hora ya estemos contando los votos de la comunidad venezolana de Australia en la víspera se las elecciones primarias, está fraguando una dinámica circunstancia que le ha cambiado la cara al rostro del exilio que comúnmente conocimos.

Los venezolanos del extrarradio viven una realidad desigual, desintegrada; muchos de ellos viven un proceso de fusión con el entorno que han escogido para rehacer sus vidas y comienzan a alejarse del caótico devenir nacional.

Ahora que la misma viabilidad de la nación parece en juego, tomando en cuenta lo que vamos a decidir en Octubre, es necesario poner el foco en este costado tan ignorado, y tan importante, que tiene el país. Ubicarlos, tomar en cuenta sus demandas, incorporarlos al debate nacional, en la medida que lo deseen, escuchar sus opiniones y propiciar fórmulas que les permitan participar en lo que acá sucede

Son temas que deberían parte de cualquier agenda futura de reconstrucción. No me refiero únicamente un futuro gobierno de Unidad Nacional: hablo de la MUD y de todas sus formaciones políticas en su gestión cotidiana.

Publicado por:
http://www.lapatilla.com/site/2012/02/12/alonso-moleiro-los-venezolanos-en-el-exterior-materia-pendiente/

jueves, 22 de diciembre de 2011

Tú que vives afuera

Los cantautores venezolanos Abdenago “Neguito” Borjas y Argenis Carruyo le dedican esta canción a todos los amigos y familiares que se han ido del país, por alguna u otra razón. Compartimos con ustedes el siguiente video:


http://youtu.be/GqYA458wvto

domingo, 18 de diciembre de 2011

La diáspora venezolana

Autores: Luis Alberto y José Alberto López Rafaschieri, 11/09/2007

Cada vez que un gobierno opresor se instala en algún lugar del mundo, inmediatamente convence con sus hechos a los ciudadanos de que el gobierno se dirige a consolidar un régimen del terror y a perseguir, en cualquier forma, las vidas y propiedades de todas sus víctimas. Por el espanto, se genera una ola de emigrantes y desplazados que intentan huir de la calamidad que significa vivir bajo este pesado cetro.

Por ejemplo, cuando Fidel Castro llegó al poder en Cuba, a principios de los años sesenta, sus resultados nulos y la persecución terrorista de todo aquél que se opusiera a su gobierno, desencadenaron emigraciones masivas de cubanos que querían huir de ese régimen esclavista.

Lo mismo está ocurriendo actualmente en nuestro país. Venezuela, que alguna vez fue una nación receptora de emigrantes que buscaban una mejor vida, ahora también se ha convertido en un exportador de humanos, como todos los países mal gobernados del mundo.

Hablan los números
Cuando el actual presidente fue elegido en 1998, sólo 14 venezolanos solicitaban asilo político en Estados Unidos. Pero con el viraje radical que ha dado el presidente de Venezuela hacia el socialismo y todas las medidas autoritarias que ha tomado, como el cierre de RCTV, la amenaza de eternizarse en el poder, el proselitismo dentro de las FAN, los pocos resultados en la lucha contra la delincuencia y las constantes amenazas a la propiedad, la libertad de expresión y los demás derechos humanos, han ocasionado que las solicitudes de asilo, sólo a Estados Unidos, se multiplicaran para superar las mil peticiones el año pasado.

Eso, sin contar los 160.000 venezolanos que se encuentran actualmente en Estados Unidos viviendo como emigrantes ilegales, renuentes a regresar al país en el que se ha convertido Venezuela. Y sin considerar el gran número de venezolanos que se han ido a Europa, Australia, Medio Oriente y otros países de Latinoamérica.

Los ciudadanos más preocupados son los que tienen hijos menores, a quienes el gobierno amenaza con convertirlos en milicianos que “darán su vida por el comunismo –patria, socialismo o muerte-”. Luego siguen, en la escala de preocupación, aquellos que saben que el modelo cubano significa persecución, pobreza, desgracia y esclavitud.

El número de venezolanos huyendo es comparable a países con graves problemas como Colombia o Haití. Y los venezolanos que emigran son numéricamente más que los emigrantes de Irak, un país que se está ahogando en la violencia.

La emigración es típica de los malos gobiernos
Un gobierno moderadamente sensato debe saber que cuando sus ciudadanos deciden salir de su país natal, no es porque todo esté marchando perfectamente, al contrario, es un indicador de que las cosas se están haciendo tan mal, que es insoportable vivirlas.

La emigración, es un voto real en contra del gobierno del país del que se emigra, ya que el ciudadano prefiere someterse a las leyes de otro régimen antes que a las obligaciones de su patria natal.

Como Estado, Venezuela está padeciendo uno de los peores efectos secundarios del mal gobierno que tenemos en la actualidad. Estamos perdiendo a profesionales, estudiantes, pensadores, trabajadores, artistas, amas de casa, niños y gente de bien que pudo haber hecho su vida aquí en nuestro país, enriqueciéndonos como nación. Nos preguntamos: ¿Qué clase de estadista puede tener como política fomentar que los ciudadanos huyan de su país?

Así como alguna vez fuimos favorecidos por la migración que recibimos de todos los países del mundo, el actual gobierno nos está convirtiendo ahora en un país del que huyen los ciudadanos.

La emigración empobrece a nuestra patria en todos los sentidos. Si se revisa la historia, nos damos cuenta de que los países que se desarrollan atraen a las gentes de todas las culturas, mientras que los países que retroceden espantan a todo el mundo, incluyendo a sus propios ciudadanos.

Europa y Estados Unidos deben imponer severos controles para moderar la cantidad de inmigrantes que reciben cada año, ya que los resultados de esos sistemas políticos atraen a todos los pueblos de la Tierra. Mientras que los países mal gobernados, como Cuba, imponen severos controles para controlar que nadie salga de la isla de la esclavitud. Pregúntese: ¿Será que en Europa o en Estados Unidos se vive mejor que en los países esclavistas como Cuba? ¿O será que la gente se muda a los países del norte porque están cansados de vivir en la prosperidad del socialismo cubano?

Obviamente, las personas abandonan Cuba y los regímenes ineficientes para buscar mejoras en su calidad de vida.

El socialismo del siglo XXI, del actual presidente de Venezuela, tal vez sea muy útil para desarrollar la corrupción, el crimen, la pobreza y la división de los países, pero es un régimen que tiene malos resultados en términos de lo que es un Estado. La emigración es un síntoma de fracaso para un sistema político. El socialismo del siglo XXI ha fracasado, porque es un régimen que produce emigrantes en lugar de inmigrantes. La revolución socialista venezolana ya superó al puntofijismo en ciudadanos expatriados.

Publicado por:
http://www.morochos.org/2007/09/la-dispora-venezolana.html

jueves, 17 de noviembre de 2011

Los diez personajes venezolanos en el exterior

Por Pedro Camacho, 13/03/2011

Puede que no haya una sensación más reconfortante para un venezolano que escuchar su propio acento en el exterior. La próxima vez que viaje, tenga en mente este listado: una guía práctica para reconocer a los compatriotas, más allá de sus fronteras

10 El que quiere crear un ghetto venezolano en el exterior

Parece empecinado en reunirse sólo con compatriotas, sin importar lo lejos que se encuentre de Venezuela. Para lograr su objetivo convocará a todas las amistades de sus amistades en el exterior, abrirá blogs para juntar a la venezolanidad en la ciudad que habita, organizará arepadas cada fin de semana y, de escuchar un acento similar al suyo en algún autobús o calle, ofrecerá su ayuda con exagerada disposición. Su idea pareciera ser, formar una comunidad venezolana capaz de auto abastecerse por completo, sin mezclarse en lo más mínimo con los locales. Es importante, sin embargo, conocerlo y tener buena relación con él, ya que suele ser una fuente de información indispensable, como los informantes de las películas de mafiosos o la chismosa del salón de clases.

9 El que podría considerar ya abrir un resort

Toda despedida en Venezuela termina con amigos y familiares un poco tomados y advirtiendo que tengamos una cama lista, porque, nos irán a visitar tarde o temprano. En el caso de este personaje, la gran mayoría de esas promesas se hace realidad. Su popularidad y excesiva bondad harán de su apartamento un cuarto de hotel. En un principio, cada visita será un suspiro de aire fresco, un pedacito de familiaridad encapsulado en períodos cortos de dos semanas. Con el tiempo y al tener que visitar las principales atracciones turísticas de la ciudad por vez 500, este personaje se convertirá poco a poco en un ser amargo y, con cada nuevo invitado (o autoinvitado) su hospitalidad se irá degenerando en miradas asesinas y comentarios cargados de ira. Si eres este personaje y estas leyendo esto, te cuento que las claves para tu cordura mental son dos. La primera está en hacerle entender a los visitantes que tenemos una vida ya establecida en esa ciudad y que, por lo tanto, no podemos acompañarlos a todos los paseos en los que incurran (así sea mentira). La segunda es pedirles que nos traigan siempre algo de Venezuela (puede ser una caja de Torontos, una botella de ron, entre otros, y así supeditar su estadía al hecho de que ya pagaron peaje, por así decirlo.

8 El que parece que viajó, sólo para quejarse de Venezuela

Para él, el vaso siempre está medio vacío, sin importar que el vaso esté en Venezuela, en París o en Australia. Su negatividad lo ha llevado a un descontento permanente, a bajarle las energías a todo aquel que se atraviese en su senda, a reventar los sueños de todos sus allegados con dardos cargados de realismo crudo y duro. A ser un amargado pues. Ahora, es comprensible que haya cosas de su país que no le agraden, pero es importante entender que estos trapos sucios se lavan es en casa (siendo la casa Venezuela), no en el exterior, donde nuestras palabras puede que sean la principal fuente de información de Venezuela para los extranjeros, que suelen limitar sus conocimientos del país a lindas mujeres y lindas playas. Y a lo que dice el presidente.

7 El que parece que viajó, sólo para quejarse del país al que llegó

En el extremo opuesto y muy cerca en la balanza al personaje 10 del listado, está este personaje. Un sujeto que parece haber sido contratado por un canal de turismo, pero para resaltar las 10 peores cualidades de cada ciudad que visita. Me imagino la promo de su programa: “¿Quieres saber cuál es el destino más paradisíaco del mundo? Yo también, porque si pensaban que es esta pocilga a donde me enviaron (…)” Lo ideal, para que se le quite la amargura a este personaje y al anterior, es ponerlos a discutir y observar (a una distancia prudencial) quien logra amargarle más la existencia al otro.

6 El grupito bullero

Quizás estando en Venezuela no se percibe muy bien, pero basta con ver más de dos venezolanos juntos en el exterior para caer en cuenta de lo ruidosos que son. Es decir, la forma en que se saludan (“Eeeeeepa! ¿Qué mas?”), la manera de contar chistes y de brindar en la mesa, todo lo hacen, para que le quede claro a los demás que nos gusta nuestro acento y queremos que el mundo lo sepa. Más de una vez me he topado con grupitos de venezolanos en el exterior y me he dividido entre saludarlos y formar parte del círculo de la bulla o verlos (y obviamente escucharlos) a una distancia prudencial. Lo más simpático es observarlos cuando están perdidos turisteando alguna ciudad y deteniendo a los transeúntes para preguntarles, en cambote, donde queda alguna catedral o algún museo (la cara de los locales, que no entienden que está pasando, es muy graciosa)

5 El que va de paseo y compra de todo

Tienes que ser venezolano para entender a cabalidad el sentido de la expresión: viajar para raspar el cupo. Este personaje probablemente la tenga tallada en su lápida cuando fallezca. Anualmente viaja, no para conocer, no para absorber otras culturas, no para visitar a sus seres queridos (aunque esto influye ya que se ahorra estadía), sino para comprar. Desde aparatos electrónicos, hasta ropa y zapatos, todo será susceptible a ser comprado. Para tal propósito viajará a su destino con poca cosa en las maletas. Ojo, no es que cargará poco equipaje, sino que las dos monstruosidades de maletas que lleva irán prácticamente vacías para poder rellenarlas cual piñata. Lo peor de la situación es que, al regresar, sus compras lo obligarán a redistribuir el peso de su maleta en 10 equipajes de mano (que tendrá que llevar con sólo sus dos manitos), dejar atrás cinco pares de zapatos y una chaqueta para que se los lleve el huésped donde se estaba quedando “cuando tenga un chancecito” y, aun así, tendrá que pagar 15 kilos de sobrepeso.

4 El que le pega la distancia por el estómago

Yo nunca lo he comprendido por completo, a pesar de que siempre me afecta la distancia por ese lado también. Rara vez le pasa a los que salen de vacaciones, pero aquellos que viven afuera de Venezuela empiezan a encontrar un valor casi místico/religioso en la hallaca, el queso guayanés y las cachapas, por sólo mencionar tres. Para este personaje, los alimentos tienden a equipararse en importancia con sus mismos familiares y empiezan a cuestionarse si en ciertos momentos preferirían un abrazo de sus padres o un buen mordisco a una reina pepeada. Por lo general, tiende a condicionar las visitas que le hacen desde su país a que le traigan Harina Pan, botellas de ron y demás consumibles que aplaquen el sonido de sus tripas nostálgicas. Termina convirtiendo su casa en una especie de guarida del contrabando de chucherías y comestibles venezolanos, llegando al extremo de ocultar cosas como Torontos y Sambas en los copetes de las camas y debajo del mueble de la sala. Lo más insólito es que comienza a añorar, incluso productos que no son venezolanos, pero que de alguna manera los percibe como tales, como el diablito y el Cheez Whiz. Nota adicional: Estando en Venezuela no comía nada que no fuese Mc? Donalds. Así de irónica es la vida.

3 La adicta a Skype

Desde que vive en el exterior empezó a cultivar grandes amistades, pero ninguna tan trascendental como la que tiene con Skype, su compañero fiel. El programa se ha convertido en una ventana al mundo, la posibilidad para poder ver y ser vista por todos los que dejó atrás. Bueno, esto en el mejor de los casos. Por lo general, hay decenas de elementos que nos hacen caer en cuenta, de que la distancia existe y no es una simple ilusión. En 80% de los casos, le tocará adiestrar a distancia a sus tecnológicamente limitados padres a utilizar el programa (“mamá, busca el botón que dice video. ¿Lo ves? ¿Cómo no lo vas a ver? Llama a mi hermana para que te ayude”) y en 60% de los casos lidiará con malas conexiones que congelan las imágenes por minutos y generan un desagradable e incómodo desfase temporal en las conversaciones. Ahora, esto definitivamente es una mejoría sobre los tiempos de mi papá en los que escribías una carta a tus familiares diciendo que estabas empezando a salir con una muchacha que te gustaba mucho y, cuando te llegaba la respuesta de ellos dos semanas después, ya la tipa te había terminado y estaba saliendo con otro. Punto para Skype.

2 El que se adapta al nuevo entorno muy rápido (es más, demasiado rápido)

A las dos semanas ya usa expresiones locales, a las tres semanas ya tiene acento, al mes y medio ya se considera uno de ellos. Este personaje está convencido que nació en el lugar equivocado y que su verdadero llamado en la vida fue ser español, argentino, estadounidense, entro otros. Al llegar se afilia a algún club deportivo, se acostumbra forzosamente a la comida local (así le parezca desagradable) y se busca a un amigo autóctono del cual pueda absorber toda cultura. Rara vez vuelve a Venezuela y se desliga casi por completo del acontecer de su país de origen. Con el tiempo, encontrará una pareja local y, con el humor irónico del destino, tendrá algún día un hijo que viajará y se mudará a Venezuela cuando sea mayor de edad, a sufrir la misma transculturización exagerada que se autoinfligió su padre.

1 El que parece enviado a predicar las bondades turísticas venezolanas

Mucho más de mi agrado que el estereotipo anterior. Este personaje parece un mensaje del ministerio de turismo, hecho persona. Viajó lo suficiente por Venezuela como para conocer en sangre propia las maravillas turísticas del país y recitarlas cual canción “mira, pana, es que tiene desierto, selva, nieve y volcán”. Al escucharlo hablar es difícil no verse tentado a sugerirle que ponga un sombrero de paja en su cabeza, una guacamaya en su hombro y una imagen del Salto Ángel de material de apoyo. En ciertas ocasiones lo he visto incluso dibujando en servilletas el mapa de Venezuela para explicar donde quedan las mejores playas, según su opinión. Pareciera como si cobrase una comisión por cada cosa buena que dice, como si por cada persona que convence a ir a Venezuela y dice que llegó recomendada por él, recibiera un bono. Pero su motivación suele ser genuina y encierra en sí el deseo de que así como él está hoy día viviendo en una ciudad lejana, en el futuro sean ellos los que viajando a Venezuela se enamoren de todo lo bonito que tiene para ofrecer.

pedrocamacho84@gmail.com

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domingo, 23 de octubre de 2011

Carta abierta a los venezolanos en el exterior


Por Cipriano Heredia, 22/09/2011

Estimados compatriotas:

Antes que nada reciban de nuestra parte un caluroso saludo venezolanista y democrático.

Hemos sentido la profunda necesidad de escribirles en un momento crucial para el futuro de Venezuela, dadas las difíciles circunstancias por las que atraviesa el país por un lado, y por el otro en virtud de la enorme contribución que todos ustedes, desde el exterior, pueden dar para ayudar a superar esta nefasta etapa de nuestra vida como nación.

Seguro estoy que es de su conocimiento pleno, que el país se encuentra hundido en una profunda postración económica y social, producto de la aplicación de políticas de corte comunista que creíamos todos superadas tras la caída de la Unión Soviética hace más de dos décadas. A esto se añade la pérdida creciente de las libertades ciudadanas, de la división de poderes, de la institucionalidad de la Fuerza Armada y, en general, de todos los valores y prácticas democráticas.

Deben seguramente estar al tanto también de que, ante esta situación, las fuerzas democráticas del país y su reserva moral hemos logrado armar un poderoso frente, bajo la bandera de la UNIDAD, que viene cosechando importantes triunfos electorales y políticos desde el año 2007 hasta el presente. Por todo ello estamos seguros de contar con la primera y mejor opción de victoria de cara a las próximas elecciones presidenciales, fijadas ya por el CNE para el 07 de octubre de 2012.

Sin embargo, la participación de todos los demócratas venezolanos de manera masiva y en cualquier parte del mundo donde nos encontremos, será determinante para alcanzar ese triunfo. Por ello es indispensable que todos y cada uno de ustedes haga el trámite necesario para inscribirse en la sede diplomática respectiva, se asegure de estar en el Registro, y ejerza su derecho al voto en la fecha pautada.

Sabemos perfectamente aquí -y así lo hemos venido denunciando-, que la Cancillería viene poniendo trabas crecientes para hacer difícil el proceso de inscripción en el exterior, las cuales van desde una paralización total de dicho proceso en decenas de consulados, hasta la solicitud de requisitos ilegales para formalizar la inscripción.

No obstante esas dificultades, es necesario organizarse y vencerlas. Desde aquí seguiremos presionando, pero es importante que ustedes ejerzan la presión necesaria en cada uno de los países donde se encuentran, y denuncien también en sus respectivas localidades estas irregularidades y a los funcionarios que obstaculizan su inscripción y el ejercicio de su derecho. Sólo así lograremos derrotar el autoritarismo.

Queridos compatriotas, Venezuela bien vale la pena. Estamos convencidos que cada uno de ustedes se fue de aquí dejando algo o alguien muy querido atrás. Podemos recuperar este país para nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos, y para nosotros mismos. Vamos a hacerlo. Vamos a votar y a defender nuestro voto el 07 de octubre superando cualquier dificultad que se interponga. Entre todos podemos lograrlo. Juntos todo es posible.

Un compatriota que los estima y respeta,

PD: Si les parece que este mensaje es útil, por favor ayúdenme a difundirlo. Gracias.

Sub. Sec. Gral. de Alianza Bravo Pueblo
@CiprianoHeredia
cipriano.heredia@gmail.com

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http://www.eluniversal.com/2011/09/22/carta-abierta-a-los-venezolanos-en-el-exterior.shtml

martes, 18 de octubre de 2011

Los que se vienen

Por Julio T. Cabello, 07/10/2011

Es un libro, una investigación, que no se ha escrito, pero ha de hacerse algún día, porque los migratorios suelen ser procesos irreversibles, que cambian bidireccionalmente las culturas.

Se calcula que son unos 350 mil los que habitan al sur de Florida.

Los más de los venezolanos se lo toman como una cosa natural, como si mudarse de país fuese un evento frecuente en sus vidas. Muchos que tienen problemas con sus papeles llevan su preocupación de bajo perfil, siempre proliferando más bien sobre sus magníficas posibilidades. Y en general, al venezolano se le conoce por su alegría, su dinero y su nivel: puesto que no se trata de una migración económica: en la mayoría de los casos, los venezolanos que se vienen a Miami tienen estudios universitarios, están más o menos acomodados y extrañan montones. Cómo extrañan los venezolanos.

Rápido se hacen de unos amigos y un network. Las tiendas, los trucos de Doral, las entrevistas prearregladas y un par de atracciones turísticas le hacen una bienvenida a cualquiera.

Pero rápido también (un par de meses?) sobreviene lo natural, el vacío.

Qué hago en este lugar? Cómo se vive de invitado permanente? Por qué nadie se ríe o se angustia con mis chistes y preocupaciones? Porque no sólo no se halla el que se vino, sino que la ciudad no lo halla a él.

Entonces se pone a prueba la capacidad de adaptación de cada uno. No son los peores, pero los venezolanos no son tan buenos para adaptarse como quisieran; no todo es tan fácil como lo pintan ni tan parecido como lo creían. La manera de hacer conexiones, de socializar (si tal cosa ocurre) y de parecer importante no tiene nada que ver con la nuestra. Y eso toma su tiempo captarlo, entenderlo y procesarlo.

Mi estimado es que pasan dos años y medio antes de que un emigrante abra la puerta interna y de veras trate de adaptarse, y no sólo cuestione y encuentre sin sentido todo lo que le circunda.

Claro que, en lo objetivo, en la superficie, son muchos los cambios significativos y positivos que se dan de inmediato: seguridad, vías amplias, tranquilidad, demasiada tranquilidad, quizás.

El venezolano que se vino a buscar un poco de paz porque ya lo enloquecía la paranoia de la inseguridad, encuentra aquí una buena salida. El que busca afecto, rápidamente se entristece. El que busca hacer dinero con trabajo e iniciativas, encuentra muchas oportunidades. El que vino a fanfarronear, rápido se deprime: de lo que se ufana, aquí a nadie importa.

Los que tratamos de encontrar cultura, estamos jodidos. El que tiene sangre de rumba está en su salsa. Y en general, el que es curioso, encuentra. Esta, como cualquier otra porción de tierra en el mundo, está plagada de historias que esperan por nosotros por ser descubierta. Y, también en general, el que no es curioso, está jodido en cualquier parte. Sea París, Cumaná, Montevideo, Boston o Miami, el que no se maravilla por lo que otros han vivido se fastidia, no importa dónde esté.

Izquierdistas, ex izquierdistas y camuflados (a los que les averguenza tener propiedades o una vida aquí, de cara a su entorno en Venezuela), ex empresarios y ex políticos, empresarios y políticos, estudiantes hijos de jóvenes profesionales y muchas familias jóvenes pueblan esta ciudad, en su mayoría socio-culturalmente clase media, que se hacen un presente y un futuro, muchas veces un mientras tanto, al tiempo que resuelven qué viene luego y sus hijos en el colegio comienzan a hacer las raíces invisibles que después nos hará más difícil el transplante.

Sobran por ahí los asilados y, no lo duden, los asilados cazabobos que se inventaron una persecución para que los oficiales de migración americanos sellen una visa de tres años con permiso de trabajo.

Donde estamos hablamos de política, de economía, de Chávez, de Obama, de la oposición, de béisbol, de las venideras elecciones, de Cuba, de la Educación, de los amigos, de la vinotinto, del próximo viaje, del carro, de la caña venezolana, qué buena es la caña venezolana.

Sumergidos en ese universo nos distingue a todos, no importa nuestro rasgo particular, una necesidad por pasarla bien, por ser sibaritas y una permanente urgencia por cambiar las cosas que, en la mayoría de los casos, ni una ni otra vocación han sido sembradas ni están consideradas por la cultura protestante que rige esta ciudad, por muy latina que sea.

Esos sean quizás, a la vez, las carencias y los aportes de los venezolanos a estas tierras adoradoras del trabajo y el sacrificio por la prosperidad. Transformar y pasarla sabroso.

Debe ser por eso que, cuando llegan, los venezolanos indefectiblemente lucen sobrados (no quieren que esa sensación de bienestar y construcción se les esfume), van orondos, no se dan cuenta de que su tono de voz es más alto que el de la mayoría y que, aquí, sus pasados, triunfos, chistes y problemas realmente no le importan a nadie.

Entonces se entristecen. Sobreviene la nostalgia. Y el gueto nace, con mayor o menor intensidad, pero quizás para siempre.

Eso es cuando llegan. Uno, dos, cinco, diez años después son otra historia. Diversa y distinta en cada caso, dependiendo, pero de eso les hablo en otro post.

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http://www.eluniversal.com/blogs/diaspora/111007/los-que-se-vienen

sábado, 15 de octubre de 2011

Venezolanos en el exterior, pasaporte versus cédula


Súmate, 22/09/2011
(@Sumate en Twitter)

Mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha resaltado como uno de sus logros la inclusión de mayor cantidad de venezolanos en el Registro Electoral (RE) en Venezuela, en el exterior la situación es completamente diferente.

El último corte del Registro Electoral, de fecha 31 de mayo de 2011, presentado por el CNE a los partidos políticos, contiene 58.672 venezolanos inscritos en el exterior. Esta cifra no es representativa de la cantidad de venezolanos que hacen vida, hoy en día, fuera de nuestras fronteras.

Fue necesario esperar 11 meses para ver publicados en la página web del CNE, el 22 de agosto de 2011, los resultados de la votación de los inscritos en el exterior para la elección de diputados al Parlamento Latinoamericano del pasado 26 de septiembre de 2010. ¿Será porque el resultado favoreció a la Mesa de la Unidad Democrática en una proporción de 74,79% versus 16,05% del partido de gobierno?

Si agregamos a lo anterior que la responsabilidad de facilitar la participación de los venezolanos en el exterior recae en el personal de las sedes diplomáticas o consulares, que dependen del Ministerio de Relaciones Exteriores, y hace un año se publicó en la página web de este Ministerio un video que llamaba a votar por el partido de gobierno en las Parlamentarias 26S, es obvio entender por qué se imponen obstáculos, se cometen irregularidades y se violan derechos durante el proceso de inscripción y actualización en el RE. Enfrentar y superar esta situación requiere la participación organizada y decidida de los venezolanos, tanto en el país como en el exterior.

El pasado mes de agosto, fue enviada una Circular suscrita por la rectora Sandra Oblitas a todas las Misiones Diplomáticas y Consulares de la República Bolivariana de Venezuela acreditadas en el exterior, donde en el punto 3 se pretende establecer como requisito para la inscripción o actualización de los venezolanos en el exterior, “…que demuestren que se encuentran legalmente residenciados en el extranjero, a través del documento que exija el país de residencia…”. Esto constituye una degradación de la soberanía y una violación de los derechos fundamentales consagrados en nuestra Constitución, ya que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo y la ejerce indirectamente a través del voto (Art. 5 CRBV), el cual la rectora Sandra Oblitas está pretendiendo supeditar al cumplimiento de los requisitos de una ley extranjera. Es decir estaría degradando la soberanía nacional a una ley extranjera. Amén de intentar que funcionarios venezolanos arbitren basados en las reglamentaciones de países ajenos a la soberanía venezolana.

Dicha exigencia es violatoria de los artículos 29 y 30 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPRE), en los cuales se establece que a efectos de la inscripción o actualización del Registro Electoral el único documento requerido y válido es la cédula de identidad, vigente o vencida, y se señala explícitamente que la declaración de residencia aportada por el elector se tendrá como cierta a todos los efectos electorales.

En consecuencia de lo expuesto anteriormente, se plantea que junto con dicha degradación de la soberanía se violan garantías constitucionales tales como:

- La soberanía como derecho irrenunciable (Art. 1 y 5 CRBV).
- El ejercicio democrático de la voluntad del pueblo (Art. 3 CRBV).
- La igualdad (Art. 21 CRBV).
- El habeas data (Art. 28 CRBV).
- El derecho al sufragio (Art. 63 CRBV).
- Transgrede la concepción Constitucional sobre quiénes son electores y electoras (Art. 64 CRBV).

Por todo lo anterior se entiende la soberanía como la independencia de un Estado, por lo que tiene la potestad para hacer sus leyes y controlar sus recursos sin la coerción de otros Estados o naciones.

No se puede permitir que cada consulado o embajada interprete el artículo 124 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales a su antojo.

El caso de Chicago, antes de las Parlamentarias de 2010, es un excelente ejemplo de lo que se debe solicitar para permitir, facilitar y promover la inscripción o actualización en el Registro Electoral: un recibo de algún servicio, o documento que pruebe estudios en el exterior, o algún tratamiento médico que se esté realizando durante un largo período, son pruebas suficientes que pueden demostrar la residencia de una persona en otro país.

Uno de los requisitos común en todos los casos, es la presentación de la cédula de identidad, vigente o vencida. El inconveniente es que si por alguna razón un venezolano en el exterior no la tiene, tendría que viajar a Venezuela para conseguirla o renovarla; pues el documento que pueden emitir los consulados y embajadas es el pasaporte, mas no la cédula laminada.

Si un venezolano en el exterior no posee su cédula de identidad, se le debería permitir inscribirse o actualizar sus datos en el RE con su pasaporte, que es el documento válido para identificarse en el exterior, e incluso ejercer su derecho al voto con este mismo documento.

El CNE debe promover, a través de los consulados y embajadas para el caso de los venezolanos en el exterior, la inscripción y actualización de datos en el Registro Electoral y, por supuesto, la participación en el ejercicio del derecho a votar.

Establecer el pasaporte como documento que pueda suplir a la cédula de identidad para los actos de inscripción, actualización y votación es un deber del CNE y una necesidad para promover la participación y lograr cerrar la brecha entre los venezolanos inscritos y todos los que deberían estarlo en el exterior.

Publicado por:
http://www.infociudadano.com/2011/09/22/venezolanos-en-el-exterior-pasaporte-versus-cedula/

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