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lunes, 23 de diciembre de 2019

Las Misas de Aguinaldo, un privilegio tradicional de Venezuela, por @GuardianCatolic




Ramón Antonio Pérez 10 de diciembre de 2019
@GuardianCatolic

Estas celebraciones datan desde la colonia, y se celebran desde el 16 de diciembre culminando el 24, con el Nacimiento del Niño Dios

Cantar aguinaldos y villancicos en los templos de Venezuela es un privilegio concedido por el Vaticano a la Iglesia de este país; prácticamente, en ningún otro se realizan las tradicionales Misas de Aguinaldos, a excepción de Filipinas y España, específicamente en las Islas Canarias.

La mayoría de los templos y capillas las celebran bien temprano en la mañana, aunque en otros se realizan en la tarde debido al tema de la inseguridad que no ha dejado de afectar las celebraciones religiosas.

En muchas poblaciones del interior del país todavía se conserva la costumbre de llamar para misa desde las cuatro de la mañana, convirtiéndose la Plaza Bolívar en el epicentro de tertulias, juegos y venta de comidas típicas en los momentos previos y posteriores a la celebración.

La hallaca ETNOGRAFÍA ARBITRARIA DE UN CONDUMIO LOCAL, por @tulioehernandez




Tulio Hernández 10 de diciembre de 2019
@tulioehernandez

En el principio no era la hallaca. Los venezolanos del siglo XIX y las primeras décadas del XX celebraban las fiestas decembrinas con diversas cocinas regionales. Es por eso que Ángel Rosenblat, el maestro de las buenas y las malas palabras, cuando escribe en este mismo Papel Literario, en 1953, un ensayo sobre nuestro condumio mayor, titulado precisamente ‘Hallaca’, comenta un texto sobre el tema, escrito por un pionero de los estudios lingüísticos llamado Adolfo Ernst, y dice que el otro maestro lo hizo  en 1895 “cuando la hallaca no era todavía un plato nacional”.

Pero luego sí lo fue. La hallaca no sólo se hizo acuerdo en todo el país sino que el  quinteto hallaca-pernil-pan de jamon-ensalada de gallina-dulce de lechoza se convirtio en la sintaxis culinaria fundamental que ha hecho de Venezuela uno de los pocos países iberoamericanos en donde todos sus habitantes —como ocurre con el pavo en el Tahknsgiving estadounidense—  se sientan a comer,  a la misma hora, exactamente el  mismo menú, con pequeñas variantes regionales o de inmigrantes extranjeros, para celebrar la Navidad y la llegada del Año Nuevo.

MENSAJE DE NAVIDAD DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA




lunes, 8 de enero de 2018

Venezuela en el corazón, por @levante_emv



Miguel De La Guardia 07 de enero de 2018

La Navidad no es solo una tradición europea y se nos olvida que al otro lado del Atlántico hay quien vive estas fiestas con un acento profundamente español, aunque resulte extraño concebir la Navidad en el trópico o en el hemisferio sur. Los latinoamericanos se sienten unidos al país que tanto les dio y tanto les quitó y mal sabemos apreciar ese caudal de aprecio que no ha sucumbido al desinterés de muchos de nuestros políticos, al desdén de nuestras políticas y, ni tan siquiera a toda la leyenda negra de la conquista y los desmanes que acompañaron a ésta y a las guerras de independencia.

En Venezuela, la Navidad se celebra inventando copos de nieve en centros comerciales, llenando escaparates de renos y montañas nevadas, construyendo belenes y festejando al niño Jesús, que es quien trae los regalos el 24 de diciembre. En el pasado, la aristocracia mantuana se hacía traer de la península aceitunas, pasas, almendras, que servían en sus mesas. Luego, los esclavos aprovechaban las sobras y mezclaban los productos de allí, las alcaparras, aceitunas, carne de cerdo, de pollo y de vaca, con los nativos del maíz y el onoto, lo envolvían en hojas de banano y lo cocían. Así surgieron las hallacas.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Andrea Bocelli & David Foster Mis Navidades en vivo en El Teatro Kodak




GAITAS ETERNAS




Canciones de Navidad en el mundo




La “esperanza” en los relatos del nacimiento de Jesús, por @juanpirancagua




Juan Pablo Espinosa Arce  23 de diciembre de 2017

Al llegar la medianoche
y al romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,
y alargaron hasta el Niño
los cien cuellos anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos
como llenos de rocío.

Así comienza Gabriela Mistral (poetisa chilena) su poema El Establo. Los versos de la poetisa nos retratan como el llanto del niño Jesús hace que la vida despunte y que los animales, representados en el buey, en el burro y en las ovejas, cobren vida. Parece haber un guiño a Isaías 11,9 cuando el profeta – de manera poética – sostiene que la creación está animada y pastoreada por un niño. La Gabriela retrata el establo como un espacio de ternura, de convivencia y de paz. Hay en el pesebre de Mistral un sentido de lo cósmico: es como un bosque sacudido, hay ojos llenos de rocío, mugidos, ruiditos suaves de los bichitos, miradas. Es un espacio vivo y que da vida.

La naturaleza de la dictadura, los normalizadores y la oposición, por Manuel de la Mancha

Manuel de la Mancha 09 de diciembre de 2024 Venezuela ha sido secuestrada por delincuentes. En la anterior entrega establecimos que ésta e...