Ibsen Martínez 05 de diciembre de 2019
@ibsenmartinez
La
ola de protestas que viene estremeciendo a algunos países de Sudamérica no ha
hallado en Venezuela el eco que muchísimos demócratas habrían celebrado dentro
y fuera del país.
La
gran masa opositora, que a comienzos de año creyó hallarse a un paso de
protagonizar un vuelco dramático en la política nacional que anunciaría el
principio del fin de la dictadura, presencia ahora el extravío final de lo que
cabe llamar “la ruta Guaidó” hacia Miraflores.
El
agotamiento de una audaz estrategia cuya baza mayor era lograr un masivo
pronunciamiento militar, con decisivo apoyo de Washington y naciones de medio
continente, en favor de un gobierno de “acuerdo nacional”, sin Maduro, que
condujese a unas elecciones razonablemente potables para todos ha coincidido
con una circunstancia impensable hace apenas diez meses: la inopinada masiva
dolarización de la economía venezolana.




