Ismael Pérez Vigil 07 de diciembre de 2024
La
semana pasada inicié una reflexión sobre los procesos de “resistencia política”
o lucha contra las dictaduras en América Latina, tomando como punto de partida
la llamada Revolución Sandinista, que en los años setenta del siglo pasado, dio
inicio a la lucha contra la cruenta dictadura “somocista” de Nicaragua,
instaurada en 1936.
Quiero
aclarar que este no es un tratado sobre el tema, ni un relato exhaustivo de
hechos y detalles; soy consciente de que dejo muchas cuestiones fuera.
Naturalmente, la selección de hechos y detalles está influenciada por mi
inclinación política e ideológica. Mi único compromiso es que todos los
elementos mencionados son verificables. El propósito de este artículo es
desenmascarar al gobierno de Daniel Ortega y diferenciarlo de la alianza que,
en su momento, logró derrocar la dictadura de Somoza, sin emitir juicios
definitivos sobre dicha coalición. Triunfantes en 1979, los “sandinistas”
perdieron el poder en 1990, lo recuperaron electoralmente en 2006 y, desde
entonces, degeneraron en una dictadura. Veamos un resumen de los hechos.
El gobierno sandinista de Reconstrucción Nacional


















