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sábado, 17 de febrero de 2018

Operativo institucional dirigido a la comunidad venezolana en Bogotá, sábado #17Feb



Se invita a toda la comunidad venezolana y colombo venezolana en Bogotá, a acudir hoy sábado 17 de febrero a la calle 97 con carrera 15,  a la siguiente oferta institucional:
  1. Secretaría de Salud - Vacunación y orientación médica - especialmente niños menores de 11 años, mujeres embarazadas, mujeres y hombres orientación médica.
  2. Secretaria de Gobierno de Bogotá - problemas laborales, población LGTB
  3. Otras secretarias de la alcaldía.
  4. Migración Colombia - Orientación Migratoria, problemas con el PEP
  5. Personería de Bogotá  - Censo obligatorio para todos los venezolanos - con Visa, con PEP, con pasaporte sin sellar, solo con cédula de identidad venezolana.



lunes, 29 de enero de 2018

Colombia no tiene capacidad para recibir llegada masiva de Venezolanos: Gobierno, @vanguardiacom



26 de enero de 2018
En los últimos tiempos muchos venezolanos se han aventurado a cruzar la frontera y este flujo migratorio se incrementó en un 110 % el pasado año según un informe del Ministerio de Exteriores en Bogotá, que cifra en 35.000 los venezolanos que lo hacen cada día.
El ministro de Hacienda y Crédito Público se encuentra en Roma para firmar un acuerdo de doble tributación con el Gobierno italiano, y aseguró que, a raíz de ese "problema serio" en el confín este, actualmente residen en Colombia 550.000 venezolanos.
"Nosotros les hemos ofrecido acceso a los servicios más básicos de alimentación, de salud, de educación, y lo hemos hecho con gran compromiso, con los recursos del Gobierno colombiano pero por supuesto vemos con preocupación que esto siga aumentando porque ya estamos hablando de números muy altos", subrayó.

Son personas, algunas con doble nacionalidad, que suelen optar por tres opciones: quedarse en Colombia, viajar de forma puntual para obtener provisiones de comida y medicina o que cruzan el país para alcanzar otros vecinos por su frontera sur, como Ecuador.

domingo, 29 de octubre de 2017

Venezolanos cruzan frontera a Colombia en búsqueda de vacunas para sus hijos, @2001OnLine



2001.com.ve | Con información de El Diario de Los Andes

Con el pasar del tiempo se ha vuelto recurrente la visita de padres a Colombia en búsqueda de vacunas para sus hijos, ya que en Venezuela no se consiguen contra la Varicela y Hepatitis, según publica El Diario de Los Andes.

Varios venezolanos han manifestado pasar por humillaciones porque algunas enfermeras sufren de xenofobia y suelen tener un mal trato hacia ellos y otorgan privilegio a los colombianos por encima de los ciudadanos venezolanos.

Otros informaron que en Colombia solo entregan 100 números para vacunar de manera gratuita. Los venezolanos deben acudir a "La Parada", lugar colombiano en donde pueden formar parte de la vacunación.

sábado, 28 de octubre de 2017

Jóvenes venezolanos duermen en parques en Cucuta Colombia, video de @BumNoticias



26 de junio de 2017

Decenas de jóvenes venezolanos duermen desde hace semanas en parques en Cúcuta Colombia, huyendo de la pobreza y falta de oportunidades.

En las imágenes del video de Bum Noticias muestra como el parque Santander de la ciudad de Cúcuta se ha convertido en un albergue improvisado.

Permanecen día y noche en este lugar a la espera de recibir ayuda humanitaria. Todos ellos llegaron de distintas ciudades venezolanas y esperan ayuda humanitaria y oportunidades de trabajo.

La precaria situación económica del país petrolero y la agudización de la crisis política han han llevado a muchos venezolanos a abandonar el país en los últimos años.

lunes, 23 de octubre de 2017

La lucha diaria para sobrevivir de los venezolanos ilegales en Barranquilla, @ElUniversalCtg



EFE. @ElUniversalCtg, 22 de Octubre de 2017

Bajo el inclemente calor de octubre en Barranquilla la venezolana Carmen Rojas vende dulces, trabajo que alterna con la prostitución en las calles, para darle de comer a sus dos pequeños hijos con los que llegó a esta ciudad colombiana huyendo de la crisis económica en su país.

Así como Carmen, que vivía en Coro, capital del estado de Falcón (noroeste), cerca de 20.000 personas, muchas de ellas sin documentos en regla, han llegado a Barranquilla y a poblaciones cercanas tratando de sobrevivir, según la Defensoría del Pueblo.

A sus 25 años esta mujer robusta, de cabello desordenado y piel morena, dice que "es mejor estar sola que mal acompañada", cuando se le pregunta por el padre de sus hijos, a quienes deja al cuidado de otra venezolana con quien vive en "Villa Caracas", como llaman a un asentamiento de casuchas de tablas en el sur de Barranquilla.

martes, 17 de octubre de 2017

“Es mejor dormir en la calle que regresar a mi país”: venezolanos en Barranquilla, @elheraldoco




Más de 25.000 personas han arribado de Venezuela a Barranquilla, de acuerdo con estimaciones de la Personería. Dormir en plazas o parques, la única opción para algunos.

“¿De quién cree usted que es la culpa?”, se pregunta Moisés Leal, un administrador de empresas que trabaja como albañil, y un profesional en cocina que dejó su casa de dos plantas, carro, trabajo y familia, para rebuscarse en las calles de Barranquilla.

El cuestionamiento lo hace minutos antes de acostarse a dormir, antes que el reloj marque las 12 de la noche. Su hogar de paso por estos días es la terraza de un establecimiento comercial, ubicado al frente de la Terminal de Transporte. En ese piso granulado duermen más de 150 venezolanos.

jueves, 12 de octubre de 2017

Venezolanos en Colombia tendrán seguridad social, @laprensalara



EFE | LA PRENSA.- Los cerca de 238.000 venezolanos que se beneficiarán del permiso especial de permanencia (PEP) en Colombia podrán acceder al Servicio Público de Empleo y a Seguridad Social, informaron este martes fuentes oficiales.

Los ciudadanos venezolanos tendrán garantizados los mismos derechos que un colombiano tras aplicar a las vacantes disponibles y al portafolio de servicios que ofrece la Red de Prestadores del Ministerio de Trabajo, indicó ese despacho en un comunicado.

jueves, 5 de octubre de 2017

La migración que preocupa a Cúcuta en #Colombia, @Actualy_es



2 de octubre de 2017
El paso fronterizo de los venezolanos hacia Colombia alcanza su protagonismo en esta ciudad del Norte de Santander. Según Migración de Colombia 148 venezolanos han sido expulsados recientemente acusados de transgredir las leyes

Las cifras de movimientos migratorios en la frontera colombo-venezolana, sobre todo de aquellos migrantes que ingresan al país vecino, sigue siendo importante. Según cálculos de Migración de Colombia, por la frontera entre Norte de Santander y el estado Táchira cruzan en promedio cada día por los pasos legales unos 30 mil extranjeros, y poco más de 2.000 se quedan en la región.

martes, 3 de octubre de 2017

La dramática historia de una pareja de venezolanos que migró a Colombia y dejó atrás a su hijo de 8 meses, @nataliocosoy


Arlyn y Gustavo llegaron a Bogotá tras unas 27 horas de viaje desde Maracaibo.
Foto Eugenia Rodriguez Peria

Por Natalio Cosoy, BBC Mundo, Bogotá, 28 septiembre 2017

Cada día 25.000 venezolanos cruzan el puente internacional Simón Bolívar rumbo a Colombia. Muchos pasan la noche entera haciendo fila, esperando pacientemente que abra el cruce fronterizo.

En pocos minutos uno cruza caminando de Venezuela a Colombia, pero con la profundización de la crisis política y económica en el país bolivariano, el cambio parece radical.

Según cifras oficiales, 350.000 venezolanos han migrado a Colombia debido a la crisis, aunque se cree que el número real es mucho más alto.

Esta es la historia de una pareja venezolana y su camino rumbo a la capital colombiana.
Línea
Es domingo en la estación central de buses de Bogotá. Gustavo y Arlyn, visiblemente cansados, empujan unos carros apenas cargados. Llevan menos bultos que los que algunas familias necesitan para irse de vacaciones.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Dormir en la calle, el sufrimiento venezolano por un futuro en Colombia, @elnuevoherald



VALERIA PACHECO
Agence France Presse
27 DE JULIO DE 2017 3:54 PM
CÚCUTA, COLOMBIA 

José lleva una semana durmiendo en la calle y Rafael a veces se queda en un refugio donde le dan de comer. Como otros venezolanos que migran a Colombia padecen un rosario de penurias buscando empleo y un futuro mejor para sus familias.
Es casi la media noche y tanto José Flores como Rafael Mendoza deberán dormir a las puertas del albergue Centro de Migraciones de la Diócesis de Cúcuta, la ciudad fronteriza por donde llegaron desde Venezuela tratando de dejar atrás la severa crisis en su país y buscar oportunidades.
Flores, un pastelero de 50 años, agarró unos 10 dólares, una mochila con pocas cosas y dejó en su oriunda Maracay (norte venezolano) a su esposa y dos hijos para buscar empleo en Cúcuta, ciudad de unos 600,000 habitantes. Ya lleva una semana de búsqueda y nada.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Venezolanos en Colombia pidieron al papa Francisco que interceda por el país, @2001OnLine



2001.com.ve|Con información de EFE, 9 de septiembre de 2017

Centenares de venezolanos que se agolparon en una céntrica avenida de Bogotá (Colombia) le pidieron este jueves 7 de septiembre al papa Francisco por Venezuela, para que pueda superar el difícil momento por el que está atravesando el país y se pueda alcanzar "la paz y la prosperidad".

Ataviados con banderas y gorras del tricolor nacional, los venezolanos esperaron al obispo deRoma (Italia), que hizo un recorrido de 6,1 kilómetros en el papamóvil que lo llevó desde la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, hasta la Nunciatura Apostólica, luego de la visita a la Casa de Nariño(sede del Gobierno) y del saludo a los jóvenes.

viernes, 18 de agosto de 2017

COMUNICADO URGENTE ASOCVENCOL: Colombia otorgará Permiso Especial de Permanencia a venezolanos



La canciller María Ángel Holguín, firmó una Resolución que autoriza la medida Permiso Temporal de Permanencia (PTP). El cual se podrá solicitar a partir del 01 de agosto del presente año. Con esto se trata de beneficiar a los venezolanos que hayan ingresado al territorio colombiano a través de un puesto de control autorizado, sellando su pasaporte y que tengan vencido el Permiso Temporal de Permanencia (PTP).

sábado, 16 de junio de 2012

Venezolanos en Colombia


Por Armando J. Pernía, 30/03/2012

Aunque las cifras no son, todavía, espectaculares, el fenómeno del éxodo de empresas venezolanas hacia Colombia va siendo notable.

Se puede decir que se trata de un proceso natural de expansión hacia un mercado que comparte muchas costumbres, historia, hábitos e idiosincrasia con Venezuela, pero, en los últimos años, también es evidente que la situación política del país ha servido de impulso adicional.

Claramente, empresas como Polar, Farmatodo, Locatel, Proseín, Ovejita y Dipromuro, por sólo citar algunos casos, fortalecen su presencia en Colombia como mecanismo de diversificación de riesgo, porque se encuentran en sectores considerados como “estratégicos” por el Gobierno Nacional y, en consecuencia, pueden ser víctimas de intervenciones y hasta de expropiación.

Algunas de estas empresas decidieron no hablar sobre este asunto y otras aducen sólidas razones de mercado para justificar abrirse espacio en el país vecino. Las autoridades de Colombia indican que ha habido una “aceleración” en la entrada de capitales a la nación neogranadina, pero, salvo en el sector petrolero, la presencia venezolana no es más marcada que la de otros países.

Sin embargo, el holding inmobiliario Casa Propia ha registrado más de 40 millones de dólares en inversiones inmobiliarias de venezolanos en Colombia entre 2010 y 2011. Unas 60 compañías y 12.000 profesionales nacionales han adquirido o arrendado inmuebles en el vecino país en poco más de un año, un síntoma concreto de la voluntad emigratoria.

Ahora bien, como se leerá más adelante en detalle, hacer negocios en Colombia no es para los capitales venezolanos una opción desesperada, o una huída alocada ante una catástrofe política y económica, sino una decisión lógica que hay que tomar frente a realidades objetivas que imponen una sana búsqueda de oportunidades.

La economía colombiana ha crecido sostenidamente en la última década y en 2011 lo hizo consistentemente sobre 4% del PIB, sin controles ni restricciones asfixiantes para el funcionamiento de sus empresas. La inflación del 2011 fue 3,5% anual y el Gobierno teme que el fuerte ingreso de capitales aprecie todavía más la moneda y genere presiones que lleven la inflación a 4% ó 5%.

Las perspectivas promedio para la economía colombiana marcan un crecimiento de 5,5% en 2012 y 5,7% en 2013, con incrementos del consumo privado de 7% este año y 6% en el que viene. Además, se prevé que la inflación promedio en este ejercicio sea 3,2% y 3,7% en el próximo, con un tipo de cambio estable en alrededor de 1.800 pesos por dólar.

Pero, más allá de estos datos, lo relevante son las diferencias fundamentales entre Venezuela y Colombia como polos de atracción de inversiones.

El ranking del Fraser Institute de países con menores barreras para invertir en petróleo, señaló, al cierre de 2011, que Venezuela ocupa el lugar 132, el último de la lista, mientras que Colombia se ubicó en el puesto 48. ¿Es esto posible, cuando Venezuela dice contar con el mayor volumen de reservas probadas de crudo de la tierra?

El célebre ranking “Doing Business”, preparado por la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial (IFC, por sus siglas en inglés), en su edición 2012, coloca a Venezuela en el puesto 177, de 183 economías analizadas, entre las naciones que ofrecen más facilidades para hacer negocios.

Colombia, por su parte, se ubica en el puesto 42, subiendo cinco peldaños en comparación con el ranking de 2011. Además, el vecino país aparece entre las 10 economías que hicieron las reformas más exitosas para incentivar nuevos negocios, por las políticas implantadas para agilizar pagos de impuestos, la apertura de empresas y resolver los conflictos por insolvencia.

El reporte del BM, apunta que Colombia es un caso exitoso de mejores prácticas en áreas como: el establecimiento de una taquilla única para facilitar el comercio transfronterizo y por sus políticas de protección de inversiones. De Venezuela, lo único que se debe resaltar es que bajó dos peldaños en el ranking general.

Por supuesto, los problemas de Venezuela, como mercado, no implican que no exista inversión privada y que no haya margen para obtener ganancias importantes. Por ello, un grupo grande de multinacionales, por ejemplo, insisten en permanecer en Venezuela, entre ellas varias colombianas, como Alpina, Carvajal, Mario Hernández, Adriana Hoyos y Colombina entre una lista de más de 600 compañías de diverso tamaño.

La relación binacional vive, en este momento, una situación de estabilidad, pero el mercado que saca mejor partido es Colombia. Por ejemplo, según la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, Farmatodo anunció un plan para invertir 48 millones de dólares en Colombia, entre 2011 y 2013, para abrir 8 tiendas por año, en una operación que facturó unos 60 millones de dólares, al cierre del año pasado.

La empresa cosmética Valmy llegó a Colombia en 2008 y ha incrementado en más de 30% sus ventas, con fabricación propia en la Zona Franca de Fontibón. Los accionistas de la petrolera Suelopetrol están entrando a Colombia con una filial llamada Zulia Aloe, para fabricar derivados de la sábila, en una curiosa diversificación.

La compañía de accionistas venezolanos, Coltefinanciera, se prepara para convertirse en banco, a partir de 2013, después de cerrar el año pasado con ganancias de 3.602 millones de pesos.

Y todo lo anterior sin contar la ola de franquicias y pequeños negocios que han pasado la frontera. Según la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, sólo el año pasado se abrieron 19 restaurantes de venezolanos en Bogotá. Un botón de muestra.

Otra muestra: según el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, casi 800.000 venezolanos han adelantado trámites para fijar residencia o trabajar en el vecino país, desde 2008.

El hecho de que una gerencia petrolera en la que Venezuela invirtió tiempo y recursos, durante muchos años, esté convirtiendo a Colombia en un productor competitivo de hidrocarburos, es la mayor evidencia de la oportunidad histórica que los venezolanos están dejando perder.

Ronald Pantin, petrolero experimentado, hombre clave de la Pdvsa de la Apertura Petrolera y el desarrollo de la Faja del Orinoco, es hoy el hombre de empresa, de origen venezolano, más destacado de Colombia y por ello sus reflexiones resultan claves para entender el proceso económico de expansión que viven los neogranadinos.

Lo único que cabe esperar es que Venezuela pueda recuperar, tan aceleradamente como sea posible, el tiempo y las oportunidades perdidas.

Fuente:
http://www.gerente.com/detarticulo.php?CodArticl=462

lunes, 17 de octubre de 2011

Venezolanos en Colombia


Por la cercanía, la oferta cultural, la calidad de la vida y el buen clima para los negocios.

Colombia se ha convertido para ellos en un lugar ideal para invertir y educar a sus hijos.

"En Bogotá encontramos la calidad de vida que teníamos en Caracas hace 15 años", asegura Denise Lugo, directora de la Fundación Doble Vía. Ella, como otros 11.967 venezolanos a quienes el DAS les ha otorgado cédula de extranjería en los últimos tres años, decidió asentarse en la capital con su familia y comenzar una nueva vida.

Y ya se están empezando a ver. Por ejemplo, en la Universidad del Rosario hace dos años no había un solo alumno venezolano y ahora hay 40, y lo mismo está sucediendo en otros centros educativos.

Paralelamente, cada día hay más restaurantes venezolanos e, incluso, las areperías están haciéndoles competencia a las colombianas. Para no hablar de su fuerte y creciente presencia en el sector petrolero nacional, que se ha beneficiado de su enorme experiencia.

Colombia, un país donde más de cuatro millones y medio de ciudadanos reside en el exterior, hoy está viviendo un fenómeno de inmigración y de inyección de capital que tiene como protagonistas a los venezolanos.

Los datos son claros. Las entradas de venezolanos al país se han triplicado: de 62.195 en el 2000, pasaron a 202.622 en el 2010. Y se presume que muchos se quedan, porque las salidas son menores.

A eso hay que añadir que muchos de los que están viniendo al país son hijos de colombianos que se fueron a Venezuela hace 30 años -cuando allá brotaban los dólares y aquí reinaba la inseguridad- y buena parte de ellos tienen cédulas colombianas, por lo que no figuran en las estadísticas del DAS Extranjería.

La mayoría de ellos vive en Bogotá, ciudad a la que perciben como segura, de gran oferta cultural y con oportunidades de negocios. Pero también se han establecido muchos en Barranquilla, donde, según investigadores, en los últimos tres años abrieron 69 empresas. Uno de ellos es Ivor Heyer, que llegó en el 2007, en compañía de dos empleados. Hoy tiene 160 trabajadores y produce unos 2.500 botes inflables al año. "Me gustó la estabilidad jurídica que nos ofrecían, la disponibilidad de la mano de obra, la cercanía al puerto de la zona franca y a Venezuela, y que es un mercado virgen que puede ser explotado", señala el empresario naútico.

Países hermanos
El desprendimiento de su país no les ha resultado difícil, por la similitud cultural, aunque algunos tuvieron que dedicarse a actividades en las que no tenían experiencia: de la práctica del derecho a la comercialización de frutas, o de la importación de vehículos al negocio de las lavanderías.

"Mientras en Venezuela, para sacar un nuevo sabor de pan, las licencias se pueden tardar más de 18 meses, acá el Invima nos las da en 90 días; eso hace más dinámica la evolución de los productos", dice Aureliano Ugueto, de Deli K-Teses Pan Sueco.

"La virtud del venezolano es que tiene una gran cultura de la franquicia. No en vano, las marcas del mundo llegaron a ese país hace más de 20 años", explica Luis Felipe Jaramillo, presidente de la consultora de franquicias LFM. "Se apoyan en este modelo de negocio, una herramienta de bajo riesgo, para establecerse en el país".

De esta forma, entraron para competir en el mercado de la cosmética, el software, la gastronomía y la finca raíz, entre otros. Algunos de los ejemplos más connotados son Locatel y Farmatodo.

Según la Cámara Colombo Venezolana (CCV), mientras en el último trimestre del 2008 el flujo de inversión extranjera directa de Venezuela a Colombia fue de 7,4 millones de dólares, esta cifra ascendió a 18,6 millones en el mismo período del 2010. "Claramente, la crisis allá ha aumentado la inversión venezolana acá", explica Ana María Camacho, directora de Estudios Económicos de la CCV.

En contraste con los cambios en Venezuela, donde hay expropiación, control de precios y de divisas e impedimentos para despedir empleados, en Colombia hay libertad cambiaria, contratos de estabilidad jurídica y crecimiento, explica Ismael Enrique Arciniegas, abogado de la firma binacional Arciniegas, Briceño, Plana, que asesoró a empresas como Locatel para que se puedan instalar con éxito en Colombia.

La mayoría de estos inmigrantes prefieren no hablar de política y son personas que, en lo fundamental, buscan no perder la calidad de vida que llevaron en algún momento en Venezuela. Su apuesta es de largo plazo y, según ellos mismos, esta ola migratoria no ha hecho más que comenzar.

'Bogotá nos da calidad de vida'
El restaurante Gato Negro, en el Parque de la 93, es, desde 1996, propiedad de un empresario venezolano. Su nombre es José Antonio Fraga. Este caraqueño conoció la ciudad en 1993, cuando todavía -recuerda- eran comunes los atentados de la guerrilla y del narcotráfico. Su empresa se ganó una licitación en Bogotá, donde tenía 20 consultores que manejaba "a control remoto", porque "esta ciudad no me gustaba". Sin embargo, 12 años después la escogió como sitio de residencia, y por encima de Quito, Buenos Aires, Lima y Panamá, donde también tiene negocios.

"Casi todo lo negativo cambió en el 2005, cuando regresé por otro negocio", explica Fraga, quien cree que Bogotá le ofrece hoy la estabilidad y tranquilidad que no le da Venezuela.

A dos cuadras de Gato Negro, está el restaurante Ciboulette, de la venezolana Anid Velásquez. Ella se radicó en Bogotá por la educación de sus hijos, estudian en los Andes, y por seguridad. "No solo buscamos estabilidad económica, sino calidad de vida", dice ella.

'Ustedes no saben lo bonita que es su ciudad'
"La principal razón por la que me fui de Barquisimeto fue por la inseguridad", dice Vanessa López, estudiante de Diseño de Modas de La Salle College. Lo hizo hace año y medio y, desde ese entonces, le cambió la vida. "Esa zozobra del peligro que se vive en Venezuela le baja la calidad de vida a tus días, por eso me acostumbré rápido a Colombia. Me encanta el clima de Bogotá, la gente es atenta, todo es mucho más organizado, el transporte público funciona y la educación es excelente". ¿Y la política? "Hay tanto fanatismo de lado y lado que ya no es una conversación normal, casi siempre se vuelve pelea. Ya no me apasiono como antes, no vale la pena".

Por su parte, para Jessika Fragoso, de padres colombianos que se fueron a probar suerte en el vecino país en sus veintes, los bogotanos no nos damos cuenta de lo bonita que es la capital. "Acá hay más oferta de todo. Los restaurantes, la rumba, la cantidad de conciertos... ¡No hay comparación! Mis amigos quieren venirse a estudiar a Colombia, pues las universidades tienen más beneficios que las nuestras".

'Lo que nos une es mucho más de lo que nos separa'
Fundación Doble Vía. Así se llama el proyecto de Denise Lugo, una venezolana cargada de ambiciosos proyectos culturales que se radicó en Bogotá hace tres años y con los cuales busca integrar a colombianos y venezolanos y demostrar que estas son sociedades hermanas. "¿Cuál es el aporte, más allá del trabajo, que nos dan nuestros países?", se pregunta. "La cultura". Por eso, con esta fundación ha realizado encuentros binacionales de música, fotografía, literatura y periodismo. Y vienen un festival de cine y varias publicaciones.

Promotora de la lectura, dirige la revista gratuita El librero. "No podemos -dice- concentrarnos en crear riqueza en nuestros países sin cultivar el espíritu. A pesar de las bonanzas, sin acceso a la educación no podremos romper los cordones de miseria". Además, acompaña a su esposo, el petrolero Luis Giusti, en el Centro Latinoamericano de Energía, una entidad de formación en petróleo que busca dinamizar el campo en Colombia y al que ha venido a dictar talleres, por ejemplo, el ex secretario de Energía de los EE. UU. James Schlesinger.

Cambiarlo todo con tal de huirle al miedo
La abogada Mónica González se nacionalizó hace tres meses. Solo lleva un año en Colombia, pero celebra cada uno de sus días acá. "La calidad de vida no tiene precio y prefiero cambiar de profesión con tal saber que mi familia no corre peligro". Lo dice porque a su esposo, Jak Levy, publicista, lo secuestraron durante tres días, y luego llegaron las extorsiones. "Y eso que vivíamos en un barrio clase media, teníamos un carro de 1992 y otro del 2000; no somos ricos".

Se vinieron a Bogotá, con otra pareja de amigos, y dispuestos a invertir. Compraron la franquicia de Decofrutas, una compañía internacional de decoración de centros de mesa en forma de flores, pero hechos con frutas. "De acá no nos sacan. Uno siente el avance de una ciudad que está creciendo y te deja invertir.

Queremos diversificarnos y seguir en este país".
'Nuestra experiencia es valorada aquí'
El 2 de diciembre del 2002, cuando empezó la huelga general en la estatal venezolana PDVSA, miles de empleados protestaron contra la política económica del presidente Hugo Chávez. Esta manifestación le costó caro a José Gregorio Martínez, uno de los cerca de 20.000 empleados que fueron despedidos de la empresa.

"No me pagaron la liquidación de 13 años y no pude volver a trabajar en ninguna petrolera de mi país", contó este experimentado petrolero que migró, como muchos de sus ex compañeros.

A Bogotá llegó hace año y dos meses para trabajar en una reconocida empresa de hidrocarburos. "Por fortuna, nuestra experiencia es muy valorada afuera", dice Martínez.

Hoy, es uno de los cerca de 1.000 venezolanos que como ingenieros, geólogos y ejecutivos de alto nivel, aportan su talento en las 90 petroleras que operan en Colombia. Muchos de ellos, como Martínez, llegaron a Bogotá con sus familias.

Su esposa trabaja en una petrolera y sus dos hijas estudian en la Universidad del Rosario y en el colegio Nuevo Gimnasio, en la capital. "Colombia nos ha acogido y nos sentimos a gusto; mis hijas, por el estilo de vida, y yo, porque hay petróleo", agrega. Los venezolanos están jugado un papel fundamental en la explotación petrolera.

Empresarios, inversiones millonarias
El famoso supermercado de la salud y del bienestar Locatel, de origen venezolano, y que está en Estados Unidos, México y Rusia, llegó a Bogotá con dos tiendas en octubre del 2004. Los locales, de 800 metros cuadrados cada uno (en Chapinero y en la Autopista Norte con Pepe Sierra), parecían dos más en el mercado farmacéutico colombiano. Pero hoy, otra es la historia. Seis años y medio después, esta marca venezolana ya tiene 20 tiendas en el país y 46 franquicias vendidas; de ellas, 11 en Bogotá.

Carlos Hugo Escobar, el presidente de Locatel, subraya que la inversión venezolana que ha atraído esta cadena no ha sido menor, si se tiene en cuenta que, por cada una, se requiere un monto mínimo de dos millones de dólares de inversión.

El 60 por ciento de las 46 franquicias vendidas en el país, con una inversión cercana a los 100 millones de dólares, es de propiedad de ciudadanos venezolanos.

Uno de ellos es Carlos Carranque, un inversionista que tenía ahorros en el extranjero y que decidió que hacía mejor uso de ellos en Colombia que en su país natal.

Llegó con sus dos hijos adolescentes, de 17 y 19 años, buscando rentabilidad para su dinero y seguridad para su familia. "Colombia, con todo y sus deficiencias, es mejor que lo que tenemos en Venezuela; aquí no hay expropiaciones, por ejemplo", agrega.

Con información de Leonardo Herrera.
Corresponsal de EL TIEMPO en Barranquilla.
JORGE QUINTERO Y DOMINIQUE RODRÍGUEZ DALVARD
Redacción Domingo

Publicado por:
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martes, 2 de agosto de 2011

Talento Venezolano no valorado en su propio país


Por José Domingo Velázquez

BOGOTÁ – Diez años atrás, la llegada al poder del presidente Hugo Chávez y su proyecto izquierdista pusieron punto final a la brillante carrera de Ronald Pantín en Petróleos de Venezuela S.A.

Pero este hombre nacido hace 61 años en Caracas no se dio por vencido y lanzó una carrera aun más impresionante.

Basado en Colombia, Pantín es el director ejecutivo de Pacific Rubiales Energy, uno de los éxitos comerciales más rotundos del país. Pacific Rubiales ha superado a Occidental y a otros grandes del petróleo colombiano. En apenas tres años multiplicó su producción por diez y se convirtió en la segunda petrolera más grande de Colombia, después de la estatal Ecopetrol.

“Siempre he enfrentado los desafíos con mucha pasión”, dijo Pantín en una entrevista con Latin Trade. “Si se pone pasión en lo que se hace, siempre se tiene éxito”.

Así ha sido sin duda para Pantín y para Pacific Rubiales. La producción diaria de petróleo de la empresa ha crecido de 15,000 barriles en 2007 a 150,000 en 2010, lo que convirtió a la compañía en la petrolera independiente más grande de América Latina. Pantín estima que la producción diaria superará los 500,000 barriles en los próximos tres a cinco años.

Hace no mucho tiempo, una caída en la producción petrolera colombiana generó temores de que el país fuera a verse obligado a importar petróleo. Pero el surgimiento de Pacific Rubiales es una de las principales razones por las cuales el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas estimó recientemente que la producción del país se duplicará desde 764,000 barriles actualmente a 1.5 millones de barriles diarios en 2018.

“Colombia es un gran país. La gente nos ha recibido con los brazos abiertos”, dijo Pantín. “Eso nos permitió convertirnos en un ícono comercial en muy poco tiempo”.
Pantín creció en Caracas en la década de 1960 y el petróleo no figuraba entre sus intereses. Su familia estaba ligada a negocios agrarios, por lo que parecía natural que Pantín estudiara ingeniería agrícola. Pero por esa época el sector petrolero venezolano comenzaba a despegar y un buen amigo le preguntó a Pantín por qué no consideraba enfocarse en la ingeniería del petróleo.

No fue mal consejo. Pantín estudió administración en Mississippi State University en los Estados Unidos e hizo luego un máster en ingeniería industrial y de petróleo en Stanford.

Cuando volvió a Venezuela, ayudó a abrir a PDVSA a inversores extranjeros, un proyecto que convirtió a la empresa estatal — al menos por un tiempo — en el segundo productor de petróleo más grande del mundo después de Saudi Aramco.

A lo largo de 23 años en PDVSA, Pantín ascendió hasta llegar a ser presidente de servicios. Dejó la empresa poco después de que Chávez fue elegido presidente en 1998 y comenzó a revertir las reformas prolibre mercado que Pantín había ayudado a implementar. El ejecutivo fue uno de los 22,000 empleados de PDVSA que fueron despedidos o renunciaron.

“Fue una gran decepción”, dijo Pantín. “Pero comprendí que los tiempos estaban cambiando”.

Tras un breve período como presidente de Enron Venezuela, Pantín se enfocó en Colombia, un país que también pasaba por un período de fuerte transición. El presidente Álvaro Uribe, quien terminó sus ocho años de mandato en agosto pasado, había lanzado una ofensiva militar que desplazó a los guerrilleros marxistas del país de varias áreas petroleras. El gobierno de Uribe también bajó las regalías, extendió las licencias de exploración y permitió a inversores extranjeros ser dueños del 100 por ciento de sus proyectos petroleros.

“Los planetas se alinearon”, dijo Pantín. “Fue una combinación de las políticas de Uribe, las nuevas leyes de hidrocarburos, las políticas de seguridad nacional y una geología muy prometedora”.

El campo Rubiales, en el sur de Colombia, fue descubierto por Exxon en la década de 1980 y estaba subexplotado a causa de la falta de caminos y el peligro de los ataques de la guerrilla. Pero sus condiciones geológicas eran similares a las del cinturón petrolero del Orinoco en el este de Venezuela que, se estima, es la mayor reserva de petróleo del hemisferio.

“Es posible que el campo Rubiales contenga más reservas que todo el resto de Colombia. Es el futuro”, dijo Pantín. “No es tan masivo como el Orinoco. Pero el petróleo es más liviano y fluye muy bien”.

En 2007, Pantín y varios socios compraron Meta Petroleum, la empresa que en ese entonces operaba el campo Rubiales. Luego se fusionaron con Pacific Stratus y adquirieron Kappa Energy Holdings y se convirtieron en Pacific Rubiales Energy.

El campo cuenta con una base del ejército y no ha habido nunca un ataque guerrillero o un secuestro. De los 48 pozos en los que la empresa hizo prospección, 42 fueron exitosos.

Pacific Rubiales cotiza en las bolsas de Toronto y Bogotá y ha usado su acceso a los mercados de capitales para expandirse rápidamente. La empresa inauguró el año pasado un oleoducto de 146 millas en asociación con Ecopetrol. Pacific Rubiales también explora varios bloques en el Amazonas peruano y pronto comenzará prospección en Guatemala y Belice.

“Hay muchas oportunidades en América Latina”, dijo Pantín. “Pero es una cuestión de conocimiento y capacidad. Si se entiende de geología se pueden conseguir buenos resultados. En nuestro caso, 86 por ciento de nuestros pozos preliminares han sido exitosos. En los 35 años que llevo en el negocio, nunca vi un porcentaje tan alto de éxitos”.

Con tantas cosas buenas en su nueva empresa, Pantín no mira demasiado hacia atrás. “No haría nada diferente”, dijo. “Cuando uno se compromete y se dedica, la vida lo recompensa”.

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miércoles, 20 de julio de 2011

Llegaron los venezolanos


Revista Semana.com de Colombia, 04/06/2011

La migración de venezolanos hacia Colombia está disparada y ya se hacen sentir en la industria petrolera, el comercio, la cultura y la farándula.

"El mejor presidente que ha tenido Colombia es Hugo Chávez -dice una venezolana de la más refinada élite de Caracas, que decidió mudarse a Bogotá-. Gracias a él, la mayoría de venezolanos bien preparados y con dinero para invertir están hoy aquí".

Y es verdad. La presencia de los venezolanos en Colombia, y en particular en Bogotá, ha dejado de ser una simple curiosidad, para convertirse en un fenómeno. Y aunque muchos colombianos pueden no haberse percatado, lo que está ocurriendo es interesante porque se trata de uno de los pocos casos de migración de alto impacto para Colombia en sus dos siglos de historia republicana.

El éxodo tuvo un primer quiebre pronunciado a partir de 2005, cuando comenzaron a llegar los expertos del petróleo que habían sido despedidos en masa, sin misericordia, de Pdvsa. Pero en realidad, el momento cumbre ha sido 2011, pues cada día hábil el DAS está entregando en promedio 46 cédulas de extranjería a venezolanos para vivir en Colombia.

A pesar de tratarse de una diáspora de apenas cinco años, hay que decir que ya ha dejado una huella significativa en la estructura del país. Y tiene que ver con que un puñado de los cerebros fugados de Pdvsa han sido los protagonistas del boom petrolero de los últimos años en Colombia.

Pero los venezolanos no solo se han metido en el corazón de la economía. La semana pasada se estrenaron las dos nuevas grandes superproducciones de Caracol y RCN, y en las dos aparecieron venezolanos en papeles destacados: en La bruja, Gledys Ibarra es 'la Negra', y en El Joe, Andrés Suárez es Francisco Vergara. Por citar apenas un ejemplo.

En cualquier sector al que se mire hay un venezolano. Desde los más exclusivos, como las galerías de arte, hasta otros más populares, como son los espectáculos musicales o de humor. La galería La Cometa expuso hace un par de meses al venezolano Carlos Cruz Díez, uno de los maestros del arte óptico en el mundo, y vendió las 41 obras por precios hasta de 120.000 euros. "La mitad de las obras fueron compradas por venezolanos. Estoy feliz con ellos", dice Esteban Jaramillo, el dueño de la galería. Y en lo que va corrido del año se han presentado, por lo menos uno cada mes, espectáculos con artistas venezolanos. Yordano, tal vez el más conocido en Colombia, ya ha dado dos conciertos este año en Bogotá. Una cuenta de Twitter que se llama Venezolanos en Bogotá, con casi 7.000 seguidores, ayuda a poner en contacto a la colonia.

Los venezolanos también se han colado en la vida diaria de los colombianos. Como las tiendas de productos para la salud Locatel y Farmatodo, cuya franquicia fue traída por ellos. O restaurantes y cafés como Picollo Venezia, Ciboulette, Positano, Budare's, la Arepería Venezolana, Pan Sueko y Andrea's, por mencionar solo algunos, recién montados por venezolanos. Una revista, El Librero, hecha en Bogotá por el reconocido periodista Sergio Dabhar, exdirector adjunto del diario El Nacional de Caracas. Y hasta un miembro de la Academia de la Lengua del vecino país, Rafael Arráiz Lucca, que ahora es profesor universitario en Colombia.

La primera oleada: el factor P
Esta nueva migración es además interesante porque hasta hace unos años a pocos venezolanos -por no decir a ninguno- se les ocurría poner sus ojos en Colombia. Por el contrario, había una evidente animadversión. "El venezolano no veía a Colombia como una opción de turismo o de inversión. A Venezuela nos llegó lo peor de lo peor: colombianos indocumentados, sin preparación y buscando empleo", explica la venezolana.

¿Qué fue entonces lo que les hizo cambiar de opinión? En un primer momento, sobre todo las clases media y alta, que huían de Chávez, buscaron refugio en Miami. Pero a partir de 2005 los petroleros comenzaron a abrir la puerta.

Todo comenzó cuando a finales de 2002 los trabajadores de Pdvsa se unieron en un paro para pedir la renuncia del presidente Hugo Chávez. Fue uno de los episodios más críticos de la ya larga estancia de Chávez en el poder. Las pérdidas se calcularon en más de diez mil millones de dólares y el presidente, ni corto ni perezoso, despidió de manera fulminante a unos 18.000 empleados, incluidos los que habían llevado a la petrolera a ser la tercera más grande del mundo.

Todos esos cerebros, cargados de experiencia, buscaron otros mercados. Y fue así como llegaron a Colombia, primero Luis Giusti (presidente de Pdvsa 1994-1999), luego Ronald Pantin (el segundo de la petrolera hasta 2000) y Humberto Calderón Berti (quien había sido presidente de Pdvsa, canciller de Venezuela y presidente de la OPEP). Ellos crearon las tres firmas que han sacudido el mundo de los hidrocarburos en Colombia: Pacific Rubiales, Alange y Vectra.

Entre ellas tres producen hoy un buen pedazo del crudo del país. Pero lo más importante es que han sido protagonistas de primera línea del crecimiento de la industria del petróleo en Colombia, que, según informó el gobierno esta semana, está a unos cuantos barriles de producir el millón diario.

Los tres petroleros, consultados por SEMANA, coinciden en que llegaron a Colombia por el cambio del modelo petrolero en el país cuando se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos y se dieron condiciones favorables para los inversionistas. Con ellos se vino una camada de ingenieros, geofísicos y todo tipo de científicos bien calificados. En los datos de inmigración se nota el primer gran salto en 2004, cuando los venezolanos crearon la primera compañía, en ese entonces Pacific Stratus (ver gráfica). "Según informaciones que me llegan, pueden estar laborando en este país cerca de 1.300 petroleros venezolanos", dijo Luis Giusti a esta revista.

Tres años después compraron Petro Rubiales, en 2008 fusionaron las dos compañías y ahí nació Pacific Rubiales. Para dar una idea de la dinámica que le imprimieron los vecinos venezolanos al negocio del petróleo, basta escuchar lo que dice Pantin, presidente de Pacific Rubiales: "Cuando llegamos, en 2007, la compañía producía 24.000 barriles y para finales de este año estaremos en 275.000. Colombia producía 560.000 barriles por día y hoy produce un poco más de 900.000".

Y Humberto Calderón, presidente de Vetra, agrega: "Colombia tardaría muchísimos años en formar el capital humano que ha llegado. Para formar un buen ingeniero de petróleos se requieren 15 o 20 años, y los que llegaron a Colombia son personas con 30 o más años de experiencia".

Sin duda, gracias a los petroleros, se corrió la voz en Caracas de que Colombia era un buen puerto.

La segunda oleada: ¡a salvar la plata!
Sin embargo, el quiebre más pronunciado en el éxodo se ha dado en los últimos meses (ver gráfica). Mientras en 2004 se daban cada semana dos cédulas de extranjería a venezolanos, el promedio en 2010 fue de 162 a la semana y en lo que va de 2011 la cifra ya llegó a 230.

Si en la primera oleada llegaron a Bogotá expertos del petróleo por el despido inclemente de Hugo Chávez, en la segunda fase fue toda la burguesía que había aguantado la que huyó despavorida. "Burguesía apátrida (…) me han declarado la guerra económica. Pues me declaro en guerra económica", dijo en junio del año pasado. "Vamos a ver quién puede más: si ustedes, burgueses de pacotilla, burgueses sin patria, o nosotros", les espetó.

Entusiasmado con ese grito de batalla, Chávez primero eliminó el dólar paralelo o 'cambio permuta', lo cual hizo mucho más difícil el acceso de la gente a las divisas que necesitaban para hacer negocios o para tener sus ahorros a salvo, teniendo en cuenta que estaban viviendo con una inflación del 30 por ciento. Y después, en diciembre, confiscó a empresarios seis conjuntos residenciales que estaban en construcción y ocho más los puso en suspenso.

Por eso no es extraño que desde entonces se haya destapado un particular interés de los venezolanos por hacer negocios en Colombia. Vienen a abrir restaurantes, a instalar negocios, a comprar finca raíz. Lo que les importa es salvar el dinero que les queda.

Y por eso también los que aterrizan en Bogotá son miembros de la más refinada burguesía venezolana. Apellidos como Oteiza, Pocaterra, Priange, Machado, Mussi, Cohen, Mishaan y otros que han sido presidentes, ministros, de la banca, la bolsa, el arte o destacados intelectuales de ese país. Aunque, advierte una de ellos, "en Colombia no están los potentados, sino los hijos de los potentados".

Prueba de ello es que en la ciudad amurallada de Cartagena, por ejemplo, venezolanos han comprado cinco mansiones antiguas, así como uno de los mejores hoteles boutique.

Camilo Herrera, gerente de la firma de consultoría Raddar, le dijo a la revista Dinero que en la historia de su compañía no había tenido tantos pedidos como los que ha recibido desde octubre de 2010. "Hemos tenido requerimientos de al menos 15 compañías o inversionistas venezolanos interesados en estudios de mercado y consultoría".

El mismo frenesí se ha sentido en el sector inmobiliario. Una alianza de las principales constructoras de Colombia, que se llama Casa Propia Colombia G-5, y la página web mudateacolombia.com han hecho solo en este año cuatro ferias en Venezuela. Y también se creó ya un bufete de abogados binacional, Arciniegas, Briceño y Plana, que pretende ayudarles a inversionistas venezolanos a establecerse en Colombia.

La situación ha llegado a tal punto que la principal empresa de alimentos de Venezuela, Polar, a pesar de tener su casa matriz en el país vecino, exporta desde Colombia. En los últimos meses han llegado o han anunciado que van a llegar a Colombia el grupo Dipromuro (concesionarios de vehículos), Ovejita (una tradicional marca de ropa), Proseín (multinacional de remodelación) y Valmy (cosméticos), entre otros. Todos para poner plantas de producción o tiendas. De todas maneras, las cosas no son fáciles para todos. Algunos, como los del café Cotti, no han resistido y han cerrado.

Estamos sin duda en medio de un fenómeno nuevo en Colombia. El éxodo de personas de otras nacionalidades no ha sido común en nuestro país. Las grandes migraciones fueron las de españoles y afros en la Conquista. Y las de árabes -sirios, libaneses y palestinos- a finales del siglo XIX. Las demás han sido de menor tamaño, de manera que apenas si han llegado a convertirse en colonias que pueden tener un impacto en localidades, pero no llegan a permear a la sociedad. ¿Hasta dónde llegarán los venezolanos?

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